Por Emilio Blanco.

 

En este primer artículo referente al rey del acuario, el disco, nos queremos centrar en un tema apasionante que en algún momento todos o la mayoría de los aficionados a este pez nos hemos planteado "la reproducción del disco".

Hoy en día no es nada difícil ver como cualquier aficionado con un poco de experiencia en el mantenimiento de peces consigue sacar adelante alevines de disco. Podemos decir, que gracias a las nuevas tecnologías (Internet), libros especializados e incluso la experiencia de otras personas, es un tema que ha dejado de ser imposible para aficionados que disponen de escasos medios, tanto económicos como materiales.

Gracias a tiendas especializadas podemos conseguir sin mucha dificultad, aunque caros, discos de todas las variedades existentes y novedosas, pero por lo general todos solemos empezar por pigeon y turquesas, son los más asequibles y baratos, quizás y es una observación personal los mejor adaptados a nuestros acuarios en estos momentos.

Para mantener discos en condiciones considero que se debe tener un acuario a partir de 250L. Con 5 ó 6 ejemplares jóvenes, donde suministrándoles comida variada y buena calidad de agua alcanzarán un tamaño considerable durante su primer año de vida, es importante que durante este tiempo no se formen parejas ya que las hembras una vez que empiezan a poner huevos relentizan su crecimiento, pudiendo quedarse estancados en ese tamaño y siendo las puestas de un número muy reducido de huevos, en cambio los machos seguirán creciendo, pero no explotarán todo su potencial.

Enseguida nos daremos cuenta de la formación de una pareja, generalmente el dominante del grupo es un macho y él será el primero en formarla.

Otras veces es más complicado darnos cuenta cuando la pareja es de dos discos subordinados, no dominantes, por regla general el líder no lo ve con buenos ojos, pero estos se defienden juntos de sus agresiones y es uno de los signos para darnos cuenta de su unión.

Cuando se forme una pareja les veremos nadar juntos, desplegar todo su colorido y hacer la "Danza del Disco" consiste en que cuando se cruzan levantan sus cabezas y cuerpos hacia arriba en una muestra de aceptación, cuanto más sincronizada sea dicha danza mejor compenetración existirá entre la pareja.

Las variedades de discos que se pueden oscurecer (turquesas, snake, etc) es muy habitual que se oscurezcan durante el periodo que va desde antes de la puesta hasta que tienen los alevines, el mucus que segregan hace que tomen esa tonalidad.

Sus órganos sexuales o también llamados papilas genitales, ovopositor en hembras y espermiducto en machos, empezará a notarse desde unas horas antes de la puesta, continuará siendo visible hasta unas horas después. Es el momento ideal para poder saber con certeza si tenemos una pareja formada por macho y hembra, ya que en esta especie es muy habitual la formación de parejas del mismo sexo compuestas por dos hembras, en la que una hace el papel de macho.

En la hembra no habrá dudas ya que es la que pone los huevos, el problema radica en el supuesto macho, su papila genital, el espermiducto tiene forma cónica y puntiaguda, aunque no siempre es así y a veces resulta complicado diferenciarlo del ovopositor de la hembra, esto es más común en machos con un gran tamaño.

Mientras que la papila de la hembra es mucho más grande y ancha, la del macho es más pequeña y tiene forma cilíndrica.

Otras diferencias secundarias aunque no fiables al 100% podemos encontrarlas en los machos que superan los 3 ó 4 años, éstos pueden presentar una especie de giba frontal que está formada por material adiposo, entre la boca y aleta dorsal.

Otra diferencia del macho es la formación de prolongaciones en el extremo de la aleta dorsal, llamado "penacho", aunque en ocasiones también la pueden presentar las hembras, en este caso puede ser debido a haber recibido hormonas durante su crecimiento.

Es una obviedad decir que se debe elegir discos sanos, sin taras ni deformidades que puedan heredar los alevines.

Tampoco es conveniente aparear discos con un parentesco cercano, es decir, padres con hijos, hermanos con hermanos, etc. Esta consanguinidad no en su primera generación, pero si en sucesivas puede producir descendientes débiles y con defectos, aunque sabemos que los criadores profesionales lo hacen para fijar ciertos genes que de otra manera sería imposible conseguir para producir nuevas variedades de discos

Los valores que teóricamente podemos llamar ideales para la reproducción del disco son:

pH: Entre 5 - 6,5.

GH: Entre 5 - 7.

KH: Entre 4 - 6.

Conductividad, se mide en microsiemens, debe estar por debajo de 150.

Amoniaco y nitrato, tendrá que ser 0 o inapreciable.

Nitratos, lo más bajo posible e intentar que nunca supere los 10-15mg/L.

Para el tamaño del acuario de reproducción existen diferentes ideas o teorías, algunos prefieren acuarios iguales por todos los lados (50X50X50) en cambio otros los prefieren más largos que altos o anchos. Creo que para nosotros con un acuario entre 80 - 100L. Dependiendo del tamaño de la pareja (no es igual discos de 12cm que de 20cm) es suficiente.

También todos hemos visto en alguna ocasión, las menos, parejas con alevines en acuarios plantados y con gravilla. No es lo ideal, la decoración en un acuario de reproducción debe ser la mínima, compuesta por el calentador, filtro de esponja y un sitio para la puesta, puede ser un cono, un trozo de pizarra inclinada, un tubo de PVC o incluso una planta de hoja ancha, acompañado todo de una luz que nos puede ser muy necesaria en los primeros días de natación libre de los alevines para que puedan localizar a los padres. Este es el problema que nos generan las variedades de discos claras, como el pigeon y malboro, que no se pueden oscurecer para que sus alevines les puedan localizar con más facilidad y no se despisten quedándose sin comer la mucosidad de la pareja muriendo de inanición. Podría ayudar mucho que todos los accesorios, incluida la silicona del acuario fueran de color claro.

Antes del traslado a un acuario de reproducción debemos asegurarnos que la pareja está unida fuertemente y que está compuesta por un macho y una hembra, para ello debemos ver larvas, esto nos puede llevar varias puestas conseguirlo ya que las parejas en sus primeras puestas suelen comerse los huevos, incluso cuando aprenden a cuidarlos una vez nacidas las larvas se comen éstas.

La pareja va madurando y aprendiendo en cada puesta, aunque en algunas ocasiones nos toca discos que no aprenden nunca, pero son las menos.

Un momento importante es el cambio físico de acuario, muchas veces nos confiamos en exceso pensando que ya está todo hecho cuando vemos que se nos ha formado una pareja y no es así, algunas parejas notan este cambio en exceso y pueden pasar varias semanas hasta que vuelven a hacer una puesta. Pueden notar tanto el cambio de pasar de un acuario plantado a uno desnudo, sin ningún tipo de decoración y plantas, que es a lo que están acostumbrados, así como el cambio de los parámetros del agua que tampoco serán iguales. En cambio otras parejas pueden hacer puestas a los pocos días sin que aparentemente hayan notado ningún cambio.

La puesta tiene una duración muy variable, alrededor de una hora, depende tanto del tamaño de la hembra por la cantidad de huevos, como de su experiencia. El número de huevos puede ir de 150 a 500, aunque si la hembra es primeriza puede ser inferior, no llegando a 100.

Cuando veamos que los dos discos limpian con mucho entusiasmo un lugar en concreto se acerca el momento de la puesta, la hembra comenzará haciendo pasadas simulando que pone huevos y detrás también lo suele hacer el macho.

Pasado unos minutos la hembra empezará a poner hileras de huevos que el macho se encargará de ir fertilizando, las pasadas de éste son mucho más rápidas que las de la hembra.

El color de los huevos puede variar e ir desde casi transparente, pasando por ámbar y llegando a tener un colorido rojizo, depende tanto de los carotenos en la alimentación de la hembra, como del entorno.

Durante el tiempo de incubación que puede variar desde las 55 a las 70 horas dependiendo de la temperatura del agua (un grado puede suponer de 10 a 12 horas de diferencia en la eclosión) la pareja mueve sus aletas laterales cerca de los huevos para que el agua circule alrededor de ellos.

Sobre las 30 horas, en el huevo fertilizado ya se puede ver un punto negro que es el ojo de la larva que se está formando.

Algunas de las causas más comunes por las cuales las larvas no lleguen a nacer son las siguientes:

1- Parámetros del agua inadecuados: si el agua es muy dura al poner la hembra los huevos y éstos entrar en contacto con el agua, se endurecen rápidamente impidiendo que les penetre el esperma del macho.

2- Infertilidad del macho: Éstos no maduran tan rápido como las hembras, en algunas ocasiones pueden ser infértiles hasta los 18 meses.

3- Lugar de la puesta con mucha corriente, dando lugar a que el esperma se pierda por el acuario.

4- Inexperiencia de la pareja: Necesitan un tiempo para aprender (no siempre).

5- Falta de limpieza en el acuario: Hace que haya un exceso de bacterias contaminando los huevos.

6- Elevada temperatura: (+30ºC) Hace que proliferen los hongos rápidamente.

7- Si los discos son hormonados para que muestren sus colores antes de tiempo, les puede producir una infertilidad temporal o permanente.

El momento de la eclosión es delicado ya que los discos empiezan a ver el movimiento de las larvas. Cada pareja actúa de distinta manera, unas los cogen con la boca y los trasladan a otro sitio que han limpiado previamente, mientras que otras los dejan en el sitio de nacimiento.

Larvas de 2 días cuidadas por la pareja.

Las larvas se adhieren a la superficie mediante una sustancia adhesiva que tienen en la cabeza, así se mantendrán durante los tres o cuatros primeros días de vida que es cuando absorben por completo su saco vitelino, en ese momento empezarán a nadar. Puede que sea el momento más crítico y en el que más peligro corren los alevines, ya que la pareja intentará devolverles al lugar donde estaban adheridos todos juntos, al no conseguirlo y verles nadar pueden ponerse nerviosos y comérselos. Mientras intentan devolver a algunos alevines al nido, otros empezarán a comer el mucus que segrega la pareja y llega un momento que tiene toda la nube de alevines en sus lomos.

Digamos que este es el momento que todos deseamos ver en la reproducción de los discos.

Los padres para librarse un rato de los alevines y pasárselos al otro miembro de la pareja, se sacuden enérgicamente cerca del otro adulto.

Durante los primeros días de natación libre sólo se alimentarán de la mucosidad que producen los padres, a partir de los 7 u 8 días es aconsejable ayudar a la pareja suministrándoles nauplios de artemia recién eclosionados, en unos pocos días más empezarán a picotear la comida de los padres, alimentándose menos de la mucosidad.

Alevines con 4 días de natación libre..

El crecimiento de los alevines estos primeros días es espectacular, duplicando su tamaño de día en día.

Pasados unos 25 días desde el nacimiento será el momento de ir pensando en independizarles de los padres, no siempre podemos mantenerles junto a ellos tanto tiempo por causas como que produzcan heridas a la pareja (por sus mordiscos), que sea un número muy elevado de alevines, posibles desavenencias o incluso que vuelvan a entrar en celo. Estos son motivos para que muchas veces con 10 ó 15 días tengamos que separarlos de la pareja ante el posible peligro en la vida de los alevines, pero con esa edad pueden salir perfectamente adelante sin necesitar ya del mucus de los padres.

En este momento queremos hacer un inciso para recordaros que es posible "la cría artificial de los alevines", es decir, sin sus padres, pocas veces se intenta ya que se tienen muchas bajas y durante unos días, hasta que puedan comer nauplios de artemia nos tendrían ocupados las 24 horas del día, pero este es un tema que detallaremos en otro artículo.

Les trasladaremos a otro acuario no demasiado grande todavía, donde puedan seguir comiendo con facilidad y se les pueda acostumbrar a todo tipo de alimento, donde la papilla debe ser la base fundamental.

Existen dos teorías respecto al crecimiento de los alevines, la primera que una vez separados de la pareja los parámetros del agua deberán subirse respecto al acuario de cría, por ejemplo, pH entorno a 7, así como el KH entre 6 - 8 y el GH entre 10 - 15 de esta manera el agua será más rica en sales, lo que favorece el desarrollo del sistema óseo de los alevines.

La segunda teoría nos dice que a los alevines no es necesario subirles los parámetros, tales como pH, KH, GH y conductividad, ya que en su hábitat natural se desarrollan perfectamente siendo estos valores muy bajos.

Más tarde y si se dispone de varios acuarios, se puede separar según su tamaño, para que los más pequeños y débiles no se queden retrasados en su crecimiento.

Llegados a este momento podemos decir que el buen desarrollo de nuestros alevines está en nuestras manos y que hemos pasado la etapa más complicada en lo referente a la reproducción del disco, pero no debemos confiarnos. Debemos seguir suministrándoles buenos alimentos y calidad de agua adecuada a sus necesidades, ya que durante los próximos meses deben desarrollar todo su potencial genético, así como establecer su jerarquía dentro del grupo.

En este pequeño artículo referente a la reproducción del rey del acuario, os hemos querido mostrar a rasgos generales lo que suele suceder en la mayoría de los casos, sabemos que en ocasiones puede que no ocurra así ya que cada pareja puede actuar de distinta manera e incluso una misma pareja actúa de diferente forma de una puesta a otra. Creo que es una de las razones por la que los discos nos despiertan tanto interés, no se parecen a otras especies ( no quiero nombra ninguna) que siempre actúan de la misma manera, así aunque hayamos conseguido reproducirles una o dos veces siempre queremos seguir haciéndolo, planteándonos nuevos retos con variedades consideradas más difíciles de reproducir.

 

Texto: Emilio Blanco

Fotos: INSU y Atlas Drpez.


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