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El Betta splendens, originario del sudeste asiático, ampliamente
distribuido en Malasia, Tailandia, Camboya..., y descrito por primera vez
por Regan en 1910, su marcada territorialidad frente a un macho de su misma
especie, le sirvió como pasaporte para ganarse el nombre de Luchador de Siam.
Nació así la afición por esta bella especie, usada en verdaderos combates,
muchos de ellos a muerte.

Estas peleas dieron comienzo
ya en el siglo pasado, dando paso a un auténtico mercado negro de apuestas; aún hoy
en día existen países en los que dichas peleas se siguen realizando. Para ellas se
usan ejemplares seleccionados y entrenados para este fin, normalmente de aletas cortas,
lo que les da una mayor movilidad, y por tanto mayor rapidez en el ataque.
Los dos participantes son colocados en un recipiente de reducidas dimensiones, en el
que no les queda más alternativa que enfrentarse. Primero se les permite verse solamente,
para posteriormente dejarlos juntos. Previamente al combate, los bettas suelen ser mantenidos
en pequeñas bolsas que sus dueños agitan antes del enfrentamiento, con el objeto de aumentar
su agresividad. El pequeño tamaño del recipiente, la excitación previa, sumado al instinto territorial
innato en los bettas, hacen que la pelea comience de inmediato.

Dicen los partidarios de esta,
en mi opinión malsana afición, que nunca se deja que los bettas lleguen a matarse, si bien
es en muchas ocasiones inevitable que mueran posteriormente por causa de las heridas. Cuando
uno de los bettas se retira evitando continuar la pelea, se le da por perdedor. El ganador suele
ser usado como reproductor, seleccionando así los ejemplares más agresivos y con las características
más competitivas.
Cabe mencionar, que incluso podemos encontrar aún publicaciones sobre esta especie en las que se habla
del betta simplemente como un animal dispuesto para la lucha, fomentando este tipo de prácticas.
No debemos olvidar que tanto este como cualquier animal a nuestro cargo, depende exclusivamente de
nuestros cuidados, y debe ser mantenido en buenas condiciones. Alguien que pone a pelear a sus bettas,
desde luego no puede ser considerado acuarista.
Ha sido también en Tailandia, donde este conocimiento de la especie, les ha permitido seleccionar
otras características que han hecho del betta más que un luchador. Multitud de criadores de esa parte
del mundo han desarrollado a lo largo de muchos años líneas selectivas de cría, potenciando colores y
longitud de aletas. Así ha llegado hasta nosotros un pez de largas aletas e increíbles colores que en
apariencia, poco tiene que ver con su hermano salvaje, de aletas cortas y color poco llamativo, pero que
sigue conservando su instinto.

Variedad plakat o de aletas cortas, en la actualidad
es la más parecida a un betta salvaje..

Variedad halfmoon o media luna, quizás
una de las más buscadas por criadores y aficionados.
La variedad
de formas y colores existente en bettas es inmensa, y criadores y aficionados trabajan día a día para conseguir
nuevas variedades. Respecto a la forma, podemos encontrar desde el clásico velo hasta el halfsun,
una de las últimas conocidas, aunque aún no reconocida como variedad por las principales Asociaciones
de Bettas. Además, también se han descrito los combtail, overhalfmoon, rosetail, spadetail, etc.
Las variedades reconocidas hasta ahora como tales son: velo, doble cola, delta y superdelta, halfmoon,
corona y plakat

Betta hembra de la variedad doble cola.

Betta macho de la variedad corona.
En todas
estas variedades encontramos a su vez una gama de coloraciones de lo más amplia,
colores sólidos, mariposas, multicolores, marmolados, metalizados, dragón, etc

Betta macho Dragón Dorado (Gold Dragon).

Betta hembra Celofán.

Betta macho Dragón Mariposa Rojo oscuro
(Dark Red Dragon Butterfly).
Este gran abanico de posibilidades,
hace casi imposible al aficionado a los bettas decidirse por una u otra variedad o color. Muchos
criadores aficionados han optado por seguir sus propias líneas de cría, con una idea definida de
lo que quieren lograr (una determinada variedad, un determinado color) se han puesto manos a la obra
para ir depurando sus líneas mediante determinados cruces. Mientras que muchos otros han optado por
realizar importaciones desde Sudeste Asiático, donde existen multitud de criadores dedicados a la cría
y selección del betta. La búsqueda del más impresionante betta ha hecho que en muchas veces, no se tengan
siquiera en cuenta los requisitos mínimos para la importación de animales, así como los permisos que son
necesarios si queremos asegurarnos que esos bettas lleguen hasta nosotros sanos y salvos.
Además del Betta splendens, existen una gran variedad de especies del género Betta,
todas ellas mucho menos conocidas, y ninguna comparable en vistosidad y variabilidad.
El Betta imbellis es de las más comunes, también llamado betta pacífico, ya que al contrario
que en el caso de su primo el B. splendens, las eventuales peleas que puedan existir entre machos
no suelen pasar de simples amagos de lucha. Tanto en el caso del B. imbellis como en el resto de
especies del género Betta, los colores siguen siendo muy similares a los que se encuentran en estado
salvaje.
Es en la reproducción donde sí encontramos notables diferencias en algunas de las especies. Mientras el
B. splendens construye un nido en el que deposita los huevos, otros como el B. macrostoma,
B. unimaculata o B. taeniata son incubadores bucales, brindándoles así una mayor protección
a los alevines durantes sus primeros días. Todas estas especies, son más difíciles de encontrar en las tiendas
y no son tan demandadas por los aficionados, por lo que la oferta en comparación con la existente de
B. splendens, es aún muy reducida. Son sin embargo, especies de comportamiento muy interesante,
y que esperamos que en poco tiempo podamos mantener en nuestros acuarios.

Betta taeniata.
Aunque el B .splendens
es cada vez más conocido entre los acuaristas, aún son muchos los mitos y verdades a medias
que lo rodean. Todos hemos visto alguna vez a un betta en un jarrón, como objeto decorativo,
como algo inerte que únicamente es usado para alegrarle la vista al que pueda poner sus ojos en él.
El tamaño del acuario es quizás el aspecto de mayor debate entre aficionados a los bettas.
¿Cuántas veces habremos oído decir que un betta puede vivir en el agua que queda en la pisada
de un buey? Es posible que un betta salvaje, pueda sobrevivir en esas condiciones, si bien,
tenemos que recordar que los bettas que llegan a nuestros acuarios son bettas de criadero, que
aún conservando parte de la resistencia original, provienen de una larga selección genética, con
el consiguiente desgaste y fragilidad que ello supone. Es seguramente su capacidad para respirar
aire atmosférico, y por tanto, resistir mejor en condiciones de anoxia, la que en muchos casos lleva
a pensar que pueden vivir en cualquier recipiente con sólo unos dedos de agua. Tener laberinto, y por
tanto, poder extraer oxígeno del aire, no quita para que también les afecten las condiciones del agua
en la que se encuentran, y sean sensibles a padecer las mismas enfermedades que cualquier otro pez.
En estos casos, hay que recordar que sobrevivir no es lo mismo que vivir, y que si lo que buscamos
es dar a nuestros peces una vida cómoda, que crezcan, que sean capaces de reproducirse y mostrarse
en todo su esplendor, hay que ir un poco más allá y exigirnos a nosotros mismos un nivel de compromiso
mayor. Tener un betta en un jarrón, no sólo repercute en que poco o nada de espacio tiene para moverse
y nadar; la calidad del agua en esas condiciones, sin espacio siquiera para un filtro o calentador,
sólo podría mantenerse con cambios de agua diarios, lo que conlleva un alto nivel de estrés para el
pez. Sin contar con las variaciones de temperatura que tanto le perjudican, siendo el betta un pez de
aguas cálidas, al que temperaturas por debajo de 25º suelen inducir síntomas de hipotermia.
Algunos ejemplos de mantenimiento de bettas en acuarios específicos, provistos de filtro, calentador,
y densamente plantados:

Acuario de 20 litros..

Acuario de 112 litros..
En la actualidad, existe una auténtica
"cultura del betta". En muchos países se realizan concursos y competiciones, donde para valorar la
calidad del betta se usan los denominados estándares de belleza, que marcan la amplitud de cola, la
disposición y longitud de aletas, longitud de los radios (en el caso de la variedad corona), etc. Estos
estándares vienen marcados por diferentes organizaciones internacionales (IBC, GHBBC, EHBBC...). También
existen gran cantidad de Asociaciones de Bettas que se dedican a difundir dicha afición, realizar exposiciones,
concursos y demás actividades.
No cabe duda de la atracción que muchos de nosotros sentimos hacia esta especie,
su increíble variabilidad y la espectacularidad del cortejo y reproducción, lo hacen uno de los
peces más buscados.
Texto: Vicky V
Fotos: Atlas Dr.Pez, Vicky V., DaniG. Y Alex S.
Dr. Pez © Jesús Salas y Carlos Garrido, 1997-2007. España

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