Por Francisco Sánchez (LuckyLuke)

 

INTRODUCCIÓN

En el primer artículo, centrado en la fotosíntesis, vimos cómo intervenía el CO2 en este proceso, siendo aprovechado por las plantas; aquí profundizaremos más en este elemento tan importante.

Para empezar lo definiremos: el CO2, dióxido de carbono o anhídrido carbónico es un gas compuesto por dos átomos de Oxígeno y uno de Carbono, que en la atmósfera está presente en un 0,035% ó 350 partes por millón (ppm, o mejor aún, ppm en volumen o ppmv) y que en el agua, que es lo que más no interesa para este artículo, las cifras varían bastante, pero lo habitual es que se encuentre en una cantidad aproximada entre 5 ppm ó miligramos por litro (mg/l) para una temperatura de 25ºC. Señalar que el porcentaje de Carbono en las plantas supone aproximadamente el 45% de su materia seca (una vez se ha extraído todo el agua que contiene la planta).

 

CO2 y FOTOSÍNTESIS

Producción natural

Ya sabemos qué es, pero ¿cómo llega a nuestros acuarios de forma natural? En primer lugar por contacto con la atmósfera el CO2 se disuelve en el agua, pero hasta unos porcentajes que se consideran bajos para las necesidades fotosintéticas.

En segundo lugar, todos nuestro peces, invertebrados y plantas (también las algas, bacterias aerobias y microorganismos) en el proceso de nutrición, utilizan oxígeno y eliminan CO2. Recurrimos a una fórmula similar a la de la fotosíntesis, pero a la inversa (reacción catabólica):

 

Carbohidratos + Oxígeno -> Dióxido de carbono + agua + energía

C6H12O6 + 6O2 -> 6CO2 + 6 H2O + energía

 

Es decir, que se utiliza O2 y se libera CO2 y H2O de manera continua; la energía liberada es aprovechada por el organismo para llevar a cabo sus funciones vitales. Como el tema central es la fotosíntesis, no entraremos en detalle en su producción natural.

 

Absorción

La forma en que es consumido el CO2 por las plantas ya se expuso en el primer artículo, pero no está de más repetirlo aquí (reacción anabólica)

 

Luz + Dióxido de carbono + Agua -> Carbohidratos + Oxígeno

Luz + 6CO2 + 6H2O -> C6H12O6 + 6O2

 

Por lo tanto, deberemos potenciar en nuestras plantas las reacciones anabólicas frente a las catabólicas para conseguir que las plantas crezcan y se encuentre en todo su esplendor.

Veamos qué es lo que ocurre en la planta con el CO2. Para que se produzca esta reacción, este gas debe introducirse por alguna parte de la misma: estos son los estomas. Se trata de unas pequeñas aberturas situadas en las hojas y en menor proporción en el tallo, aunque con tanta diversidad botánica hay muchísimas variaciones. La apertura y cierre de los poros, denominados ostiolos, están regulados por dos células, las células guarda, que se encargan de la entrada y salida de los gases; además, evita las pérdidas de agua (traspiración del vapor de agua), algo solo interesante para nosotros y nosotras en las plantas cuyas hojas salen del acuario, porque las sumergidas no presentan problemas por pérdida de agua, al menos desde este punto de vista.

Pero actualmente se considera que la presencia de estomas en las plantas acuáticas sumergidas es escasa y su función es sólo la de regular la entrada y salida de gases, no la regulación de la evapotranspiración. En las plantas que pueden emerger sí están más presentes y permiten que se puedan mantener fuera del agua, ya que la presencia de estomas, además de favorecer el intercambio, previenen la pérdida de agua por evaporación, como ya hemos comentado. En las flotantes sólo en la cara expuesta al aire aparecen los estomas.

Cuando los estomas escasean, por no tener mucha utilidad, las plantas absorben el CO2 por toda la superficie externa, ya que también su cutícula, que es la capa que recubre toda la planta como si fuera una "piel", es extremadamente delgada e incluso inexistente. Cuando vemos que la planta "burbujea" lo más probable es que el O2 resultante de la fotosíntesis esté saliendo por estos estomas, como se puede ver en las fotografías 2 y 3 que aparecen más adelante. También se puede observar este "perlado" por algunas partes rotas de las hojas.

 

Metabolismo

Una vez introducidos en la planta, atraviesan las membranas celulares y se incorporan a las reacciones que vimos en el primer artículo. En este punto es interesante comentar que existen distintos tipos de metabolismo del CO2 con denominaciones como C3 y C4 (hay otras, pero no nos interesan en este momento), que no es otra cosa que cómo llevan a cabo la fijación del CO2.

 

Pero, ¿qué es esto de C3 y C4? Vamos a verlo:

· Plantas con metabolismo C3.- cuando el CO2 ha llegado a las células que se encargan de su fijación y transformación entran en un ciclo de reacciones químicas, denominado Ciclo de Calvin, en el que interviene una serie de enzimas, siendo la más importante la conocida como Rubisco. La denominación C3 se debe a que, para la fijación del CO2, el primer producto que se genera contiene tres átomos de Carbono, que tras oxidaciones, reducciones y síntesis se acaban convirtiendo en moléculas más complejas (carbohidratos, entre otras).

· Plantas con metabolismo C4.- para situaciones en las que el CO2 disponible es bajo, como sucede en el agua, las plantas adaptaron su forma de "gestionar" este escaso recurso. Para poder fijarlo tienen otras enzimas (PEP-carboxilasa) que hacen que se almacene el CO2 en moléculas con 4 átomos de Carbono, que después se degrada y lo libera, entrando en el Ciclo de Calvin. Quedémonos con que las C4 almacenan el CO2 y luego lo libera para continuar la fotosíntesis.

Volvemos a comentar que hay mucha variabilidad entre las distintas familias de plantas que mantenemos en los acuarios, incluso diferencias entre géneros de una misma familia, pudiendo encontrar plantas C3, plantas con metabolismo C4 y plantas con un metabolismo intermedio entre C3 y C4. En las plantas acuáticas es más frecuente observar un metabolismo intermedio, según revelan investigaciones científicas recientes.

 

Adaptaciones

Además de las comentadas anteriormente, ante un recurso tan importante como escaso, las plantas que utilizamos en los acuarios recurrieron a varias adaptaciones.

1) Un problema adicional que encuentran nuestras plantas acuáticas para capturar el CO2 es a que las hojas tienen una capa de agua en su superficie que no se mueve, es decir, que el agua que rodea a las hojas (y tallos) de las plantas no tiene agitación, es como si estuviera adherida a ella; esto se le conoce como capa límite de Prandtl, pero solo nos vale quedarnos con esta idea. Si esta capa de agua es siempre la misma, la planta va a tener dificultades para absorber el CO2, ya que la tasa de difusión de este gas en el agua es muy pequeña. Una posible solución sería mantener la agitación del agua entre las hojas, pero el inconveniente es que hacemos que se produzcan pérdidas por difusión al aire, con lo que este método no es recomendable. Pero las plantas lo han resuelto con varias estrategias distintas (una o varias de ellas), todas para conseguir aumentar la superficie de contacto con el agua mediante:

 

a) hojas muy finas; si comparamos las hojas de las plantas de acuario, en géneros como Vallisneria o Apogonometon, con las plantas terrestres, vemos que su grosor es menor en casi todos los casos. En ocasiones es tan fina la hoja que sólo tiene dos capas de células.

 

Fotografía 1: hoja de una planta del género Vallisneria (Luckyluke).

 

b) hojas anchas, por lo tanto mayor superficie de contacto, como algunos especies de los géneros Echinodorus y Criptocorines.

 

Fotografía 2: hoja de una planta del género Echinodorus (por cortesía de TheKillHaa).

 

c) hojas muy divididas: hay varios términos botánicos para describir la forma de división de una hoja (imparipinnadas, palmaticompuestas, …), pero no es lo importante en este caso; lo que debe quedarnos claro es que se trata de hojas muy divididas (pensemos en géneros como Cabomba o Limnophila).

Fotografía 3: hojas de una planta del género Cabomba (por cortesía de TheKillHaa)

 

d) Emerger algunas hojas, ya que la concentración de CO2 en el aire, como hemos visto, es mayor que en el agua; esto ocurre, por ejemplo, con Echinodorus grandiflorusque en algunas ocasiones emergen con grandes hojas por encime de la superficie del agua (varios centímetros, hasta 30cm) o algunos géneros de bulbosas como Nyphaea o Nynphoides que suelen emerger algunas hojas quedando como flotantes.

 

Fotografía 4: hoja de una planta de Echinodorus grandiflorus emergiendo y tallos de otras hojas emergidas (Luckyluke).

 

2) Creando estructuras huecas (aerénquima) por las que puede circular aire, manteniendo así mayor superficie de contacto, lo que también permite que las plantas floten y/o se mantengan erguidas en el agua. Dentro de este caso hay que citar a las plantas flotantes.

 

3) Absorbiendo el CO2 en forma de carbonatos; como ya veremos en el apartado siguiente, el CO2 en el agua reacciona con ésta y se transforma en carbonatos; pero las plantas también se han adaptado a la absorción de estos compuestos.

 

4) Fijando CO2 en ausencia de luz: esta característica es propia de otros grupos de plantas, como las crasuláceas, aunque algunas investigaciones han demostrado que también se produce en las plantas acuáticas; las mayores tasas rondan el 30% del CO2 que se fija durante las horas de luz, siendo liberado posteriormente.

 

Factores/parámetros del acuario y CO2.

La concentración en que este gas esté disponible para nuestras plantas depende de muchos factores y parámetros. Nos centraremos en los principales, aunque citaremos otros, sin entrar en mucho detalle.

 

Dimensiones del acuario

El agua tiene la capacidad de tener disuelto éste y otros gases, pero en el caso que nos toca, su capacidad de disolución es más baja que en el aire, por lo que si la capa superficial tiene mucho movimiento (sistema de filtración, inyección de aire) hace que se pierda el CO2.

Si parte del CO2 que está disuelto en el agua se pierde por su baja tasa de difusión, a igualdad de litros, aquel acuario que menor superficie de contacto con el aire presente, mejor preservará la cantidad de CO2 disuelto en su agua. Pero ya vimos en el artículo anterior, dedicado a la iluminación, que es más interesante reducir la columna de agua para evitar pérdidas en la cantidad (menos en la calidad) de iluminación que llega al sustrato. Por lo tanto habrá que buscar unas dimensiones en que se halle el equilibrio de estos dos factores. Además, influye la estética, la funcionalidad y otros parámetros objetivos y subjetivos que tendremos que valorar.

 

Carga biológica

Como ya hemos comentado, todos los organismos que habitan en el acuario consumen O2 y liberan CO2: peces, plantas, invertebrados, algas y bacterias, aunque algunas de estas últimas no lo consumen (bacterias anaerobias).

Si la carga biológica es baja, también lo será la producción de CO2, pero si ésta es elevada y no hay plantas o falta, por ejemplo, iluminación, puede causar problemas, porque todo el CO2 liberado no puede ser consumido por las plantas y aparecerán algas, además de influir en otros parámetros muy importantes, que no serán tratados en este artículo.

 

pH

En cuanto se empieza a hablar de la inyección de CO2 en el acuario, los primeros comentarios o advertencias que se hacen es "cuidado con el pH". A continuación explicaremos cómo influye el contenido de CO2 disuelto en el agua en el pH de la misma, pero antes de empezar, definiremos algunos términos que utilizaremos en este apartado:

pH: son las siglas de "potencial de Hidrógeno" y es la concentración de iones o cationes hidrógeno [H+] presentes en determinada sustancia y nos sirve para medir la acidez o basicidad de una solución.

Ácido carbónico: al disolverse el CO2 en el agua reacciona con ella y produce esta molécula, H2CO3

Catión hidronio: es el resultado de la reacción reversible del anterior nuevamente con el agua, resultando H3O+ y el siguiente

Ión bicarbonato: HCO3-, como resultado de la reacción antes descrita.

Ión carbonato: CO3-, que es el anterior ión cuando reacciona con OH-.

CID (Carbono Inorgánico Disuelto): total de carbono disuelto en el agua en cualquiera de las formas expresadas anteriormente (CO2, ácido carbónico, ión bicarbonato y carbonato).

 

Todos estos compuestos se encuentran en equilibrio según las siguientes fórmulas:

 

H2O + CO2 -> H2CO3

H2CO3 + H2O -> HCO3- + H3O+

HCO3- + H3O+ -> CO3- + 2H+ + H2O

 

Pero, ¿por qué hace variar el pH? Todos estos iones hidronio (H3O+) se pueden descomponer en H2O y H+; como el pH mide la concentración de H+ en el agua, éste disminuye (explicación de forma simplificada).

En el siguiente gráfico se muestra la distribución de cada uno de los compuestos mencionados según el pH del medio acuático:

 

Gráfico 1: espectro visible y longitudes de onda (elaboración propia basada en "Manual de toxicología medioambiental forense")

 

Por lo tanto, en nuestros acuarios con pH entre 6 y 8, la fuente de Carbono más importante son los carbonatos, que, como ya hemos comentado, pueden ser absorbidos por nuestras plantas.

Otra cuestión a tener en cuenta, y que aquí se tratará de forma muy somera, es la capacidad que tenga el agua de asumir estos H+; es lo que se conoce como efecto tampón del agua y que no hace otra cosa que desplazar las fórmulas hacia la izquierda, haciéndolos "desaparecer". Por eso los cambios de pH no suelen ser bruscos, quedando amortiguados por estas reacciones. Este efecto tampón está determinado por el CID y los siguientes factores.

 

gH/kH

Sabemos que el gH es la dureza total del agua del acuario y no es otra cosa que la cantidad de distintas sales de Calcio (Ca) y Magnesio (Mg) que contiene disueltas. El kH mide la cantidad de carbonatos tanto de Ca, Mg como de otros elementos químicos.

El más importante es el kH, ya que determinar la capacidad que tiene el agua de actuar como tampón, como se ha visto anteriormente. Con el resto de parámetros iguales, a mayor kH mayor será la cantidad de CO2 (CID) que podemos mantener en disolución en el agua.

 

Temperatura

En general, a mayor temperatura menor será la cantidad de CO2 que podamos mantener disuelto en el agua de nuestro acuario. A continuación se muestran dos gráficos sobre este parámetro; en el primero un rango de temperatura de 0ºC a 60ºC (de 5 en 5ºC) y en el segundo en un rango más útil para nuestros acuarios, de 18ºC a 30ºC (de 1 en 1ºC), en ambos casos en una atmósfera saturada de CO2 y con todos los demás parámetros constantes:

 

Gráfico 2: cantidad máxima de CO2 disuelto en agua según la temperatura en una atmósfera saturada (elaboración propia, basada en varios autores)

 

Gráfico 3: cantidad máxima de CO2 disuelto en agua según la temperatura, entre 18ºC y 30ºC, en una atmósfera saturada (elaboración propia, basada en varios autores)

 

Cantidades correctas

Al igual que con la iluminación, el CO2 que necesitan las plantas dependerá de las especies que estemos cultivando. No todas las plantas necesitan las mismas concentraciones de CO2 en el agua, por lo que éste es otro punto a tener en cuenta en el acuario plantado; algunas especies, géneros o familias tienen adaptaciones, como las citadas anteriormente, que hacen que la concentración que necesiten sea menor que en otras.

Aquí, al igual que ocurría con la iluminación, existe una concentración de CO2 a partir de la cual comienza la fotosíntesis, llamado Punto de Compensación por CO2 (en adelante PCC) y una concentración a partir de la cual, por más que aumentemos la concentración de CO2 (sin tener en cuenta otros parámetros) no se producirá un aumento significativo en la tasa fotosintética y se denomina Punto de Saturación por CO2 (PSC). En el siguiente gráfico se muestran los PCC y PSC de las plantas C3 y plantas C4 (plantas tipo):

 

Gráfico 4: Punto de Compensación y de Saturación por CO2 en plantas con metabolismo C3 y C4 (elaboración propia basada en varios autores)

 

Como podemos observar, en las C3 el PCC no se sitúa en el "0", sino a un valor positivo mayor y en C4 parte de 0. Pues las plantas acuáticas pueden comenzar en 0 o en cantidades mayores, ya que hemos visto que pueden ser C3, C4 o intermedias. A esto hay que añadirle otra característica de algunas de estas plantas, que el PCC es modificable según el fotoperiodo y la temperatura del agua.

Suponiendo que la iluminación que les estamos aportando es suficiente, la concentración de CO2 se convierte en el elemento clave y el factor limitante en la fotosíntesis. Esto ocurre en la naturaleza, donde la fuente de luz (el sol) le proporciona suficiente cantidad de fotones para que se realice la fotosíntesis, pero en el acuario plantado los dos factores, luz y CO2, deben estar compensados. De nada nos sirve tener una iluminación suficiente si no hay CO2 disuelto en el agua, al igual que si mantenemos concentraciones adecuadas de CO2 y no hay suficiente iluminación. En el siguiente artículo veremos más elementos que intervienen de forma directa o indirecta en la fotosíntesis y que son de vital importancia para las plantas.

Como ya hemos visto, la cantidad de CO2 en el agua depende, entre otros, del pH y del kH. En la siguiente tabla se muestran los datos de concentración máxima de CO2 en miligramos por litro (mg/l) que puede tener disuelto, según pH y kH del agua:

 

Tabla 1: Máxima concentración de CO2 en agua según el pH y kH de la misma y para una temperatura de 26ºC (elaboración propia basada en varios autores).

 

La fórmula utilizada para el cálculo de cada valor es la siguiente:

 

[CO2] = (gH x 10(7,9-pH))/2,5

 

En color azul se marcan los valores que son insuficientes para que se desarrolle la fotosíntesis con ciertas garantías y son valores inferiores a 15 mg/l (considerando únicamente este factor); en color verde las cantidades correctas de CO2 en el agua, y que va del rango de 15 a 35 mg/l y que serán más o menos idóneos según las plantas que queramos mantener; por encima de este valor, las concentraciones empiezan a ser críticas (hasta los 45 mg/l, en color anaranjado) o tóxicas para los peces e invertebrados (color rojo, más de 45 gr/l). Como margen de seguridad nunca se deberían sobrepasar los 35 mg/l.

Por lo tanto, ya sea de forma natural o con aportes de CO2, las cantidades a mantener serán las que se marcan en verde; dentro de este rango habrá que buscar el valor más bajo, en el caso de plantas con bajos requerimientos o medios o altos, según las necesidades; además, habrá que tener en cuenta la iluminación, que si es débil nos llevará a mantener valores bajos de concentración de CO2, ya que todo lo que se aporte no será aprovechado por las plantas.

 

APORTES DE CO2

Ya sabemos más sobre CO2 y ahora vamos a repasar las formas en que se puede introducir en el acuario.

 

a) Levadura o "método casero"

Un método utilizado en muchos de nuestros acuarios es la inyección de CO2 por fermentación de levaduras. No vamos a entrar en cómo se construye un sistema de CO2 casero, ya que en el foro de Dr. Pez existen muchos y muy buenos artículos al respecto (al igual que para el resto de métodos a comentar).

La levadura (nos ceñiremos a la levadura natural, olvidándonos de la química) es un hongo unicelular del género Saccharomyces. Las especies más abundantes son S. cerevisiae (utilizado en la industria de la cerveza) y la S. bayanus (en el vino). Este hongo se encarga de la transformación de los azúcares en alcohol, liberando CO2, según la siguiente reacción química:

 

C6H12O6 + levadura -> 2CH3CH2OH + 2CO2 + Calor

 

b) CO2 "en botella" o presurizado

Es un método utilizado normalmente para acuarios grandes y con gran cantidad de plantas. El CO2 se encuentra alojado en una botella a elevada presión y con válvulas y manoreductores conseguimos que se introduzca en el acuario la cantidad deseada, en un periodo de tiempo determinado (normalmente se mide en burbujas por segundo). El uso de un phachímetro digital que controle la entrada de este gas en el acuario es recomendable.

 

c) CO2 en pastillas

Método poco utilizado debido principalmente al coste de las mismas y a resultado no muy contrastados; además de CO2 suelen contener nutrientes para las plantas.

 

d) CO2 por electrolisis

Se utilizan placas de carbono que atraviesa una corriente eléctrica liberando el CO2.

 

e) CO2 atmosférico

Se necesita un sistema más complejo y de precio más elevado; se utilizan membranas por las que se hace circular el aire, reteniendo y desviando parte del CO2 hacia el acuario.

 

CO2, PLANTAS Y NOCHE

Pero, ¿qué ocurre durante la noche con las plantas? Como ya hemos comentado en otras ocasiones, cuando falta la luz, las plantas dejan de llevar a cabo la fotosíntesis; en primer lugar no se llevan a cabo las reacciones de luz o reacciones de ruptura del agua y al poco tiempo desaparecen las reacciones de oscuridad o de absorción de CO2. Pero también hemos comentado que algunas de nuestras plantas son capaces de fijarlo en ausencia de luz, pero en un porcentaje menor (recordemos que siempre por debajo del 30%).

Entonces, cuando se apagan las luces de nuestros acuarios el balance de consumo de CO2 (producción de O2) y consumo de O2 (producción de CO2) se invierte y es cuando se suele decir, de forma no muy ortodoxa, que las plantas comienzan a "respirar", como hacen constantemente los peces que mantenemos (también invertebrados, algas y algunas bacterias), consumiendo O2 y liberando CO2. Pero ya sabemos que las plantas "respiran" continuamente, sólo cambian los balances de producción y absorción de CO2 y O2.

Llegados a este punto muchas de vosotras y vosotros os habréis hecho la pregunta clave: ¿se debe entonces aditar CO2 durante la noche? En principio, parece que no es muy lógico, ya que además de que no puede ser utilizado por las plantas con la misma eficacia, estas se convierten en fuente de CO2 y no en sumidero, como ocurre durante las horas de luz. Pensemos en un acuario muy plantado, con una iluminación correcta para las plantas que mantenemos e inyección de CO2 en equilibrio con la iluminación y las necesidades de las plantas. Si no disponemos de un pHachímetro digital que regule el flujo de CO2 que entra en el acuario, podemos estar haciendo disminuir el pH varias décimas, ya que no se consume todo el que se aporta y se está emitiendo más dentro del propio acuario.

Podemos determinar que, para evitar disminuciones de pH y consumo de recursos (que, entre otras cosas, supone coste económico), deberíamos cortar el suministro de CO2 cuando las luces se apaguen, si no se dispone de un pHachímetro que regule su entrada, que se encargará de introducir únicamente la cantidad suficiente para mantener el pH marcado.

Algo más interesante, aunque no muy sencillo de llevar a cabo, sería la dosificación según la curva que vimos en el artículo anterior con el fotoperiodo e ir inyectando de manera creciente hasta la mitad del día (del periodo de iluminación del acuario) e ir decreciendo hasta que éstas se apaguen. Ya sé que esto último es muy teórico, pero no creo que se tarde mucho en conseguir, ya que hemos pasado de la acuariofilia a la acuriología, y esta ciencia aún no ha comenzado a mostrar todos los resultados que potencialmente tiene.

 

CONCLUSIONES

Son muchos los temas tratados, pero veremos algunas conclusiones claras:

· Las plantas que mantenemos en nuestros acuarios necesitan CO2 para poder realizar la fotosíntesis.

· Hay diferencias morfológicas y metabólicas entre las distintas especies, así como sus necesidades de CO2.

· Si mantenemos una iluminación correcta, el CO2 puede pasar a ser un factor limitante para el crecimiento de nuestras plantas.

· Son varios los parámetros que influyen en la cantidad de CO2 disuelto en nuestro acuario.

· Podemos aumentar esta cantidad con el aporte del mismo de diferentes formas.

 

BIBLIOGRAFÍA

Como anteriormente, será en el siguiente y último artículo de esta serie donde se citará correctamente la bibliografía consultada. Aquí sólo aparecen las principales:

- "Mecanismos fotosintéticos en plantas con fotosíntesis C3 -C4 y en plantas acuáticas" de Jocelyne Ascencio.

- Hiperbotanica.net

- "Introducción a la química ambiental" de Stanley E. Manahan.

- "Manual de toxicología ambiental" de J. L. Valverde y otros.

- biologia.edu.ar

- Drpez.com

- Varias como lectura: tesis doctorales, artículos de revistas forestales y agronómicas.

 

Texto, Gráficos y Fotos: Luckyluke


Dr. Pez © Jesús Salas y Carlos Garrido, 1997-2008. España