Por Juan Domingo.

 

Temperatura:

En realidad, el valor de la temperatura es un valor más importante de lo que parece, ya que de él dependerán los valores de los demás factores que controlan las condiciones del agua, como el CO2: a menor Tª, mayor concentración de CO2 y, a mayor CO2, menor pH. La temperatura es muy importante también para las plantas, ya que regula su crecimiento; además, cabe considerar que la máxima proliferación de bacterias nitrificantes (nitrobacter y nitrosomas) se consigue a una Tª superior 27ºC, y muriendo a 49ºC, por lo que este parámetro también es fundamental para los acuarios en proceso de maduración, pues hay quienes no incluyen en su equipamiento el calentador durante este periodo.

La mayoría de los peces tropicales necesitan una temperatura entre los 20º C y 30 ºC dependiendo de la especie, encontrando el ideal entre los 24ºC y 26 ºC, con variaciones de 1 o 2 ºC.





Efectos de la temperatura en los peces.
Gráfico: Luckyluke.



Cuando los cambios bruscos de temperatura son de más de 10ºC, y si se pasa de una temperatura mayor a una menor, se produce la destrucción de los glóbulos rojos dentro de los vasos sanguíneos, dando lugar a lo que se conoce como "hemólisis intravascular", que produce la muerte irremediable de los peces.

Un cambio brusco de más de 5 a 7 ºC produce el llamado "shock térmico", que se caracteriza por la pérdida del equilibrio y movimientos espasmódicos, debido a que ellos no disponen de ningún mecanismo fisiológico para equilibrar los cambios bruscos de temperatura.

Un cambio brusco de menos de 5ºC, si bien no afecta mayormente a los peces, es causa de stress: esto los hace más susceptibles a enfermarse, pues su sistema inmunológico se deprime.

El oxígeno en el agua es menor. El metabolismo del animal se altera necesitando un mayor consumo de oxígeno que no hay. La frecuencia cardiaca se eleva y la capacidad de transportar oxígeno en la sangre disminuye. Entre los síntomas externos que se pueden observar están la pérdida de actividad, pérdida de equilibrio y aumento en la frecuencia de ventilación.

También, a mayores temperaturas, los metales pesados y el amoniaco se vuelven más tóxicos. Se produce una desnaturalización de las proteínas y enzimas del cuerpo. Las células dañadas producen metabolitos tóxicos. La osmorregulación resulta afectada ya que se produce un aumento de la permeabilidad de las células, especialmente en agallas. Si las condiciones de cambio superan la capacidad de adaptación, el animal entra en coma por bloqueo del sistema nervioso central. La temperatura máxima a la que un pez puede sobrevivir dependerá de su especie, temperatura habitual a la que esté adaptado, cantidad de oxígeno y nivel de toxinas presentes.



Oxígeno:

El agua más oxigenada raramente contiene más del 1% de oxigeno disuelto. El oxigeno contribuye no solamente a la respiración de las planta sino también a los organismos que son invisibles al ojo humano y además también a las bacterias nitrosomas y nitrobacter, las cuales mediante él oxidan los compuestos nitrogenados dando lugar al ciclo de Nitrógeno (NH3/4 Ò NO2 Ò NO3).

La solubilidad del oxígeno en el agua y por tanto la cantidad de oxígeno que es capaz de soportar nuestro acuario, se ve influenciado principalmente por dos factores, uno de ellos es la temperatura y el otro es la cantidad de sustancias orgánicas presentes en el agua.



T °C

Conc. O2 (mg/lt)

15

10.1

16

9.9

17

9.7

18

9.5

19

9.3

20

9.1

21

8.9

22

8.7

23

8.6

24

8.4

25

8.3

26

8.1

27

7.9

28

7.8





Temperatura y Oxígeno disuelto.
Gráfico: Luckyluke.



DIÓXIDO DE CARBONO CO2:

El CO2 elemento disuelto en el agua, es un gas no beneficioso para los peces mientras se contenga en concentraciones adecuadas y manteniéndose un pH estable; una alta concentración de CO2 en el ralentiza la transferencia desde la sangre del pez al agua creando una sensación falsa de asfixia y un comportamiento somnoliento. Las branquias de los peces han de ser impermeables para realizar el correcto intercambio entre O2 y CO2.

En un acuario medianamente poblado, la respiración de los peces mantiene una concentración de CO2 a 2 ó 3 mg/l. Si impedimos la disipación con un acuario bien poblado, podemos doblar esta cantidad.

El nivel óptimo para las plantas depende de la cantidad de nutrientes como Nitrógeno, Fósforo y Potasio y, sobre todo, de la iluminación. Pero, podemos decir que dentro de un rango de 10 a 25 mg/l estamos en un completo margen de seguridad, y por encima de 40 mg/l nuestros peces se verán afectados.

El CO2 es muy soluble, por lo que a 1 atm. y 25 ºC y en condiciones de saturación, la solubilidad llega a 0.034 Molar. Una mínima parte de la solución reacciona formando CO3H2, pero es sumamente inestable dentro del agua ya que un excesivo movimiento lo libera hacia el medio exterior, incluso cuando en un acuario se mantiene un pH de 6.6; por ejemplo, mediante la inyección de CO2 el simple hecho de tomar una muestra para determinar el valor hará que el CO2 se evapore y el pH suba en cuestión de segundos.

La iluminación del acuario tiene mucho que ver con la concentración real y adecuada de CO2: acuarios con una relación wat/lt arriba 0.75 y muy cercano a 1 requieren de concentraciones entre 25 y 30 mg/lt, mientras aquéllos que tienen una relación inferior a 0.75 tendrían bien una concentración de CO2 de 13 a 25 mg/lt. Por debajo de 0,5 w/l, el CO2 disuelto en el agua no produce ningún beneficio significativo en la salud de las plantas.



El pH:

El pH (potencial de hidrógeno) es la concentración de hidrógenos (H+) presentes en determinada sustancia. Nos permite medir qué tan ácida o alcalina es el agua. El valor típicamente va de 0 a 14 en disolución acuosa, siendo ácidas las disoluciones con pH menores a 7, y básicas o alcalinas las que tienen pH mayores a 7. El pH igual a 7 representa la neutralidad de la disolución.

Un pH de 6.0 es 10 veces más ácido que un pH de 7.0 y 100 veces más ácido que un pH de 8.0. Por eso, un cambio repentino en el pH en el acuario es un cambio químico que pone en riesgo inminente a nuestro ecosistema, provocando gran estrés y enfermedades o muerte a los peces. Lo ideal sería que la variación de pH no supere las 0.3 unidades diarias, ya que pequeñas variaciones en el pH pueden ser toleradas gracias a su sistema interno de regulación, que actúa adaptando al pez a las nuevas condiciones.

Generalmente, hablando de la vida acuática, sólo puede existir un pH entre 6 y 9. Estos valores extremos son muy difíciles de encontrar en un acuario dependiendo del tipo de agua. En los acuarios, el término "ácido" corresponde a un pH entre 6 y 6.8, mientras que el agua alcalina se refiere a un rango entre 7.2 y 8; un pH entre 6.8 y 7.2 es considerado neutro.

La mayoría de los peces pueden adaptarse y sobrevivir a un pH fuera de su margen óptimo de acuerdo al origen de la especie, aunque no existe un pH ideal para mantener a todos los peces debido a que los peces viven en diferentes ambientes, como ríos, lagos, estanques, y que son lugares que contienen diferentes niveles de pH.



DUREZA DEL AGUA:

Existen 3 tipos de dureza para nuestro interés: La dureza temporal o dureza de carbonatos (KH), la dureza permanente (NKH) y la dureza total (GH).



Dureza total (GH):

La dureza del agua se refiere a la concentración de sales de calcio (Ca) y magnesio (Mg) principalmente.

La dureza afecta directamente las funciones celulares de peces, plantas y microorganismos. Un pez de aguas duras no se verá tan afectado por vivir en aguas blandas pero sí se mostrara estresado e incomodo en el medio, mientras que un pez de aguas blandas si será afectado al vivir en aguas duras. La mayoría de las plantas de acuario no sobrevivirán en aguas duras.

El agua con un bajo grado de dureza es considerada agua blanda y el agua con un alto grado de dureza es considerada agua dura, refiriéndonos a la dureza total.

Podemos clasificar el agua en función de la dureza total como:

- Muy blanda: 0 a 4 ºd(GH)
- Blanda: de 4 a 8 º d(GH)
- Media-dura: de 8 a 12 º d(GH)
- Dura: de 12 a 18 º d(GH)
- Muy dura: de 18 a 30 º d(GH)
- Extremadamente dura: más de 30 º d(GH)

Cuando se requiere de aumentar los niveles de GH se debe de considerar que esta dureza se encuentra constituida por calcio y magnesio por lo que no es conveniente aditar solo alguno de ellos dos; en la naturaleza la relación Ca:Ma es de 2.5:1.

La gran parte de los peces y las plantas prefieren un agua blanda a medianamente dura, variando en un rango aproximado de 4 ºd(GH) a 10 ºd(GH).





Test KH/GH.
Foto: Juan Domingo.



Dureza de carbonatos KH:

EL KH (del término alemán Karbonat Harte o Carbonate Hardness en sus siglas en inglés), está determinado por el contenido de carbonatos y bicarbonatos, Puede ser eliminada por ebullición del agua condensando el vapor obtenido (proceso de destilación).

El KH representa un papel muy importante dentro del acuario, ya que representa la capacidad de tamponamiento que tiene el agua, es decir, regula la estabilidad del pH; a mayor KH, nuestra agua será mas estable en lo que a pH se refiere hacia una tendencia alcalina y viceversa, y además tendrá más capacidad para neutralizar los desequilibrios que se produzcan.

De acuerdo a diferentes pruebas realizadas se ha determinado con precisión la manera de aumentar la dureza:

Para subir 1ºdKH:

- carbonato sódico 1.9g/50l.
- bicarbonato sódico 1.5g/50l.
- carbonato potásico 2.5g/50l.
- bicarbonato potásico 1.8g/50l.

El nivel más recomendable para peces de agua dulce son:

Peces con requerimiento de agua ácida y blanda; KH = 2 a 3°d(KH) Peces con requerimientos de agua dura y un poco alcalina KH = 4 a 5°d(KH) La dureza tanto GH como KH pueden expresarse también en mg/lt o ppm, la unidad mas común en la acuariofilia es el °d(h) alemán, la conversión es fácil:

ppm ó mg/lt multiplicado por 0.056 nos da unidad de °d(H)


Para subir el dGH 2º ppm:

* Sulfato cálcico: 2.4g/50l.
* Sulfato ácido cálcico: 4.2g/50l.
* Sulfato magnésico: 2g/50l.
* Sulfato ácido magnésico: 4g/50l.
* Cloruro cálcico: 2g/50l.
* Cloruro magnésico: 1.7g/50l.



Fosfatos (PO4):

Los fosfatos es decir, las sales de ácido fosfórico no influyen prácticamente en la vida de nuestros peces pero son un factor importante para nuestras plantas ya que son uno de los principales motivos de la aparición de algas en nuestros acuarios cuando se encuentran en desequilibrio con otros nutrientes como potasio y nitrógeno. Se producen en el acuario como consecuencia de los excrementos de los peces y de la putrefacción de las sobras de comida; algunos alimentos como papillas, alimento congelado lo contienen en exceso. Un nivel alto de fosfatos contribuye al crecimiento de algas en el acuario, para evitarlos deberemos disminuir la cantidad de alimento que damos a nuestros peces y aumentar el número de plantas de crecimiento rápido o en su caso usar resinas a base de alumina que adsorben esta sustancia.

Por lo anterior es que no se recomienda el uso de ácido fosfórico para efectos de bajar el pH ya que al contacto con el agua formará las sales de fosfato. La carencia de fosfatos en un acuario plantado también genera algas pues como he mencionado debe existir un equilibrio entre los nutrientes.



Silicatos (Si):

Químicamente los silicatos son sales del ácido silícico. Los silicatos, así como los aluminosilicatos, son la base de numerosos minerales que tienen al tetraedro de silicio-oxígeno (un átomo de silicio coordinado tetraédricamente a átomos de oxígeno), y pueden estar acompañados de otros elementos.

Los silicatos forman parte de la mayoría de las rocas, arenas y arcillas, pero también se encuentra disuelto en el agua de mar.

El interés del silicato para los acuaristas predomina en las diatomeas una de las algas indeseables. Los acuarios recién instalados se ven particularmente afectados por esta alga, cubriendo vidrios, arena, roca, etc.

La concentración no deben exceder las 0.5 ppm. En un tanque de arrecife las concentraciones de los silicatos deben estar por debajo 0.05 ppm. Aunque la concentración adecuada de silicatos depende en gran medida de la cantidad de vegetales en el acuario.

En acuarios de agua dulce los silicatos tienen poca importancia, generalmente se encuentra presente sin traer consecuencias como en un acuario marino.



Cloro:

El cloro es una sustancia tóxica para los habitantes del acuario (peces y plantas), a altas concentraciones y a concentraciones más bajas estresan a los peces al dañar las branquias, órganos y también afectará la vista. Concentraciones como 0.2 - 0.3 ppm matan a la mayoría de peces rápidamente.

El cloro puede ser eliminado fácilmente con tiosulfato sódico que es el que comúnmente conocemos como anticloro, si no se cuenta con este anticloro bastará dejar en reposo el agua antes del cambio durante 24 horas, dado que el cloro es un gas se volatilizará sin ningún problema en su totalidad.

Cabe mencionar que las sales de cloro como cloruro de sodio, de calcio, magnesio, etc., no son perjudiciales en cuanto al cloro se refiere.



Amoniaco:

El amoníaco es un compuesto nitrogenado, gaseoso, incoloro y alcalino. Es menos pesado que el aire y su olor es muy reconocible y particular. Se caracteriza por su alta solubilidad en agua, reaccionando con ella, por lo que se forman dos iones, uno de amonio (NH4) y otro de oxidrilo (OH-) formando el hidróxido de amonio que no es mas que amoniaco disuelto en agua.

El amoníaco se forma en la degradación de las proteínas vegetales y animales, fundamentalmente de las heces, orina, alimentos no consumidos y restos de plantas, algas y bacterias en descomposición.

Las proporciones de amoníaco libre (NH3) y de ión (NH4) dependen del pH y de la temperatura del agua. Cuando estos factores aumentan, también lo hace la proporción de amoníaco libre, que es tóxico para los peces.

El amoniaco causa daño en el sistema osmoregulador de los peces además de irritar mucosas tanto de órganos internos como externos como la piel y las branquias pudiendo ser fatal en tan solo unas horas.

El nivel ideal de amoniaco es de 0 mg/l o ppm, con niveles de 0.25 mg/l la mayoría de los peces no sobreviviría más de 3 días , con 1.5 mg/l no más de 1 día y a niveles de 5 mg/l sería fatal en cuestión de minutos. En condiciones naturales el amoniaco se encuentra entre 0.005 a 0.05 mg/l en la naturaleza y en donde los cambios de pH son apenas perceptibles.



Nitritos (NO2):

Los nitritos son o bien sales o bien ésteres del ácido nitroso (HNO2). Los nitritos se forman por oxidación biológica de las aminas y/o amoníaco, o por reducción del nitrato en condiciones anaeróbicas.

Los nitritos no tiene los niveles de toxicidad del amoniaco, pero reaccionan con la hemoglobina de la sangre del pez formando metahemoglobina que impide la correcta oxigenación de la sangre manifestándose por boqueo de los peces, respiración acelerada y ocasionando un letargo en el pez, falta de actividad, el pez deja de comer y finalmente muere, la metahemoglobina causa que la sangre se torne color café, por lo cual es fácil una determinación postmortem de la causa cuando ha sido debido a concentración alta de nitritos ya que el color de las agallas se tornan color marrón.

Al igual que el amoniaco el nivel ideal de nitritos es de 0 mg/l o ppm pudiendo algunos peces soportar niveles ligeramente superiores por poco tiempo, sin embargo a la larga debilitarán al pez haciéndolo más susceptible de contraer enfermedades. En condiciones naturales el nitrito se encuentra entre 0.001 a 0.05 mg/l.



Nitratos (NO3):

Los nitratos son sales o ésteres del ácido nítrico HNO3 y se producen por la oxidación de los nitritos y son la sustancia de menor toxicidad para los peces si la comparamos con el amoniaco y los nitritos, si bien no es tan peligrosa, en concentraciones elevadas considerando superiores a 50 mg/lt, hacen a los peces más susceptibles de contraer enfermedades y disminuyen las probabilidades de una reproducción exitosa. Sin embargo hay especies más sensibles a los niveles de nitratos siendo un factor fatal para estos seres acuáticos.

Los niveles de nitratos deben tratar de mantenerse al mínimo, niveles de 20 mg/l serian inadecuados para especies delicadas o sensibles, la mayoría de las especies soportan niveles de 40 mg/l. En condiciones naturales el nitrato se encuentra alrededor de 0.01 mg/l.

Los nitratos son aprovechados por las plantas (es su fuente de nitrógeno) que los convierten de nuevo en compuestos orgánicos nitrogenados como los aminoácidos. Por ello no es tampoco recomendable mantener niveles muy bajos de nitratos en un acuario plantado.



HIERRO (Fe):

El hierro juega un papel importante en la fisiología vegetal y por lo tanto en el metabolismo de los peces.

En las plantas los efectos del hierro son muy variados: Interviene como catalizador en la formación de la clorofila, en la fijación del nitrógeno y su acción en el proceso respiratorio de las plantas es importante.

La falta de este producirá un cambio de color general en la planta afectada pasando del verde normal al color amarillento.

A nivel animal, el hierro es uno de los elementos principales que constituyen la hemoglobina. Este importante líquido fisiológico que sirve para la fijación y transporte del oxígeno hasta las células tiene un papel primordial en el proceso metabólico del pez.

La deficiencia del hierro puede provocar problemas de pérdida de defensas del animal.

Grandes cantidades produce problemas sobre todo en los peces, ya que ese hidrato férrico se deposita sobre branquias creando problemas para respirar normalmente por lo que los niveles seguros para los peces y adecuados para las plantas beberán de oscilar entre 0.1 mg/lt pues arriba de esta concentración empieza a provocar daños fisiológicos en los animales.

La aportación de hierro al acuario para beneficio de nuestras plantas se dificulta cuando utilizamos sales inorgánicas debido a la poca solubilidad en sustratos sin embargo esta adición puede acres de forma mas efectiva por compuestos quilatados como quelatos de hierro que se caracterizan por tener una estructura química que evita su insolubilidad.

 

Texto: Juan Domingo.


Dr. Pez © Jesús Salas y Carlos Garrido, 1997-2009. España