Por Vicky V.

 

El macho y la hembra escogidos conviven habitualmente en un acuario de 112 l. Densamente plantado, con 10 hembras de betta y 2 ancistrus. En dicho acuario han realizado ya al menos 3 puestas, seguramente más. De ninguna de ellas han salido alevines ya que no se ha separado el nido, y o bien los mismos padres o bien el resto de compañeros han acabado con ellos. La convivencia en el acuario comunitario es pacífica, tanto entre macho y hembra como con el resto de los habitantes, si bien, durante las puestas el macho se ha mostrado más territorial que de costumbre, persiguiendo a los que nadaran por la zona del acuario elegida para construir su nido. Los ataques nunca han pasado de una simple carrera.

Acuario comunitario donde habitualmente conviven la pareja de colisas.

La pareja reproductora, a la izquierda el macho, a la derecha la hembra, puede verse la diferencia entre la coloración llamativa del macho y la prácticamente ausencia de color en la hembra.

Para reproducirlos se usó un acuario de 20 l., con la superficie prácticamente poblada de Ceratopteris thalictroides, y musgo de java (Vesicularia dubyana), las plantas se usan con diversos fines en este caso: ayudan a la formación de infusorios, dan estabilidad al nido, mejoran la calidad del agua y además sirven de refugio a la hembra. Además, en esta especie, el macho no solo construirá un nido de burbujas, sino que arrancará y llevará de un lado a otro del acuario ramitas y hojitas de las plantas para dar consistencia al nido, todo un espectáculo digno de ser observado.

Se prescindió del uso del filtro para evitar el movimiento del agua, si bien, se también puede usarse filtro; en este caso, es recomendable usar uno de esponja, para evitar que los alevines sean succionados, y procurar que la corriente superficial sea mínima. Si no se usa filtro, no hay que descuidar la calidad del agua, y por tanto se deberá aumentar la frecuencia de los cambios de agua. Además se uso calentador, para mantener la temperatura en 28ºC.

Acuario de cría.

Una vez preparado el acuario se introdujo a ambos progenitores a la vez, inicialmente se mostraron bastante asustadizos. Una vez reconocido el "terreno", la hembra intenta pasar desapercibida en el acuario, mientras que el macho despliega su librea nupcial, y comienza a construir el nido. Este se acerca de vez en cuando a la hembra, y le da pequeños mordiscos y toquecitos en la zona ventral. De vez en cuando, también la persigue por el acuario.

El macho se sitúa bajo el nido a la espera de que la hembra salga de escondite.

Detalle del nido en una vista superficial, se puede apreciar los trozos de hojas que el macho coloca para darle una mayor estabilidad.

En 24 h. el macho tenía el nido construido y comienzan los abrazos. Mientras el macho retoca constantemente el nido, la hembra sale de su escondite y se coloca bajo el nido, se arquea y el macho la rodea, abrazándola y apretando sobre todo la zona ventral para que expulse los huevos.

Las fotos muestran como el macho abraza a la hembra debajo del nido.

Los huevos son prácticamente transparentes, muy pequeños y además flotan, con lo cual, al liberarlos la hembra debajo del nido ascienden hasta quedarse en él. Al finalizar el abrazo, la hembra huye de nuevo a su escondite y el macho recoloca los huevos.

Una vez concluida la puesta, el macho no deja acercarse a la hembra al nido, y hay que retirar a la hembra ya que el macho no dudará en atacarla una y otra vez. El macho quedará al cuidado de los huevos, y no dejará de arreglar el nido en todo momento.

A 28ºC, unas 24 h. más tarde podremos observar ya los primeros huevos eclosionar. Los alevines de poco más de 1 mm permanecerán en la superficie, en realidad el vitelo ,que a medida que pasen las horas irá consumiéndose, los hace flotar. Así que al contrario que alevines de otra especie, como por ejemplo los bettas, no tenderán a irse al fondo del acuario. Además, el padre estará pendiente de ellos en todo momento, recogiendo con su boca a los alevines "extraviados" y devolviéndolos al nido.

Aclarar que, como en otras especies, el tiempo que tardan los huevos en eclosionar está relacionado con la temperatura a la que se encuentren, una temperatura más alta acorta el tiempo de eclosión.

Si bien en el caso de los bettas siempre se recomienda rebajar el nivel del agua para que los alevines lleguen con facilidad a la superficie, en el caso de los alevines de C.lalia este dato no es tan relevante, debido a la flotabilidad que tienen mientras el vitelo no ha sido consumido, y siempre y cuando, se siga la recomendación de poner abundantes plantas flotantes en donde los alevines podrán reposar.

Alevines recién eclosionados.

Alevines con 1 día, se puede observar que el cuerpo no mide más de 1 mm, si añadimos la cola, la longitud de los alevines llega apenas a los 2 mm. Ya se observan claramente los ojos.

Dos días después de la eclosión, ya se observa una reducción drástica del vitelo, los alevines comienzan a nadar en horizontal, al principio bastante erráticamente, si bien el paso de las horas dará lugar a una natación más controlada. Con la desaparición del vitelo, llega la hora de alimentarlos, por su pequeño tamaño y por tanto su pequeña boca, son ideales como alimento los infusorios, pequeños organismos unicelulares presentes de forma natural en acuarios maduros; es por ello por lo que se recomienda el uso de plantas en el acuario de cría. Además siempre pueden agregarse infusorios comerciales, como el Liquifry nº1.

Alevines con 2 días, el vitelo se ha consumido prácticamente en su totalidad, los alevines comienzan ya la natación en horizontal.

Durante la primera semana de vida, son alimentados con infusorios, tanto naturales (acuario maduro plantado con abundante microfauna) como comerciales (liquifry nº1). Con 7 días, si han comido infusorios de una manera continuada, puede usarse la artemia, combinada durante unos días con infusorios ya que algunos alevines podrán tardar algo más en empezar a comerla.

Alevín con una y dos semanas. Puede apreciarse en ambas fotos, el característico color naranja que aparece en el estómago al comer artemia. A las dos semanas, los alevines muestran ya un incipiente penacho, lo que más tarde se comvertirá en la aleta caudal.

Alevín con 3 semanas.

Alevines con un mes de vida.

Ya se aprecian las aletas anal y dorsal, y además comienzan con la formación del laberinto. El crecimiento no es el mismo para todos los alevines, por ello la laimentación se reparte entre nauplios de artemia y gusanos grindal, así se asegura que todos los ejemplares puedan alimentarse.

Alevín con 40 días.

Alevín con 75 días, ya comienzan a mostrar colores.

Alevines con 3 meses. A la izquierda un macho, se aprecían claramente los colores. A la derecha lo que podría ser una hembra.

Macho con 5 meses. Ya tiene la coloración de un adulto, aunque su tamaño no es todavía el final.

Criar colisas es toda una experiencia, se tarda tiempo, y hay que cuidar la calidad del agua y la alimentación, pero no deja de ser una satisfacción ver crecer a estos pequeños hasta convertirse en adultos.

 

Texto y Fotos: Vicky V


Dr. Pez © Jesús Salas y Carlos Garrido, 1997-2007. España