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Los invertebrados en general son un interesante "complemento" para nuestros acuarios, en muchas ocasiones además de su vistosidad se le suma que cumplen una función dentro del acuario, tal es el caso de las gambas y caracoles, ya que la mayoría de ellos no dudan en comer la comida sobrante de nuestros peces, o completar su dieta con las algas que puedan proliferar en nuestro acuario. En casi todos nuestros acuarios hay alguno, gamba, caracol, cangrejo, da igual, casi todos nosotros contamos con alguno de ellos. Y cada vez más, dejan de ser un mero complemento del acuario comunitario, para convertirse en los reyes de un acuario específico, dedicado en su totalidad a una o varias especies. En su mayoría pacíficos, pueden convivir con una amplia gama de especies; los recomiendo sin ninguna duda, y no sólo por su funcionalidad, sino porque aportarán al acuario viveza, movimiento, y además le darán ese toque de "naturalidad", viniendo a completar ese trocito de naturaleza con el que todos disfrutamos.
Cuidados
Este artículo refleja sus generalidades, si bien, cada especie tiene unos requerimientos determinados para su mantenimiento y cuidado, aunque haya cosas comunes a tener en cuenta.
Por ejemplo, su sensibilidad al cobre y algunos metales. Por ello siempre debe prestarse especial atención a la hora de medicar un acuario con invertebrados. Muchos de los medicamentos que se usan contra las enfermedades de propias de peces, contienen cobre, por ejemplo el verde de malaquita y los utilizados para tratar parásitos como el punto blanco, salvo el Metronidazol, que no parece afectar a los caracoles manzana. Debido a esto, en caso de tener que medicar el acuario se debe proceder primero a sacar de él a los invertebrados que lo habiten.
También contienen cobre los abonos para plantas, pero en una cantidad muy pequeña, suficiente para cubrir las necesidades de las plantas. Sin embargo, las mezclas caseras de abono como el basado en Hortrilón, contienen una cantidad elevada de cobre, mucho mayor de la que pueden aprovechar las plantas, y en acuarios poco plantados pueden causar la muerte de caracoles y gambas. Sin embargo, no deberemos preocuparnos por los abonos comerciales para acuarios ni por las mezclas caseras de quelatos con bajo contenido en cobre.
Muchos de ellos son también bastante sensibles a nitratos, por ello debemos mantener los niveles de nitratos en niveles bajos o moderados, que nunca superen los 20 mg./l. Ni que decir tiene, que son aún más sensibles a los nitritos y al amonio/amoniaco. Es conveniente realizar un buen ciclado del acuario, para evitar picos de alguno de estos compuestos. El amoniaco es uno de los compuestos que más tóxico les resulta, éste se encuentra en los inicios de la fase de ciclado en equilibrio con su par conjugado, el amonio. Hay que tener en cuenta que un pH alcalino desplaza este equilibrio hacia el amoniaco.
Son sensibles a las altas temperaturas, éstas acortan su esperanza de vida y en el peor de los casos pueden provocar la muerte.
La dureza del agua. En el caso de los moluscos, les es indispensable para la formación de su concha. La baja presencia de calcio en el agua puede dificultar la formación de la concha, aunque no tiene porque ser un proceso irreversible, ellos mismo pueden regenerarla si se les da unas condiciones adecuadas.
En los caracoles de la familia Ampullariidae(géneros Pomacea, Marisa, Asolene... ) también son efectivos los baños de calcio, para ello procederemos separando a los caracoles en un recipiente aparte, donde añadiremos al agua una pastilla de calcio para tortugas. Una vez acabe el baño, para devolver al caracol a su acuario, hay que tener en cuenta que los parámetros del agua son distintos, y por tanto se debe realizar una aclimatación.
Por el contrario, este método, no es útil en los Neritinidae (Neritina, Vittina y Clithon), si el agua en la que se les mantiene es ácida o bien se van muriendo o bien soportan la descalcificación hasta que no pueden deshacerse más.
Normalmente, un KH igual o mayor a 3º es suficiente para mantener caracoles sin necesidad de añadir otra fuente de carbonatos, si bien, hay que ir observando su evolución por si aparece desgaste en la concha o falta de crecimiento. Una alta concentración de caracoles o un aumento en el número de individuos, provoca en muchos casos una caída en la dureza del agua, por lo que es muy recomendable hacer mediciones periódicas de ésta y observar con detenimiento la aparición de descalcificación en las conchas.

A la izquierda Melanoides tuberculata y a la derecha Planorbis corneus, en ambas fotos se puede apreciar
los daños que se producen cuando la dureza del agua no es la adecuada.
Los crustáceos, necesitan también de cierta dureza del agua, puesto que les es necesario tomar calcio de ésta para formar su exoesqueleto. Además realizan muda, momento en el cual se desprenden de dicho exoesqueleto para poder crecer, y forman uno nuevo. Es éste, un momento crítico para ellos, pues deben tener calcio disponible en el agua para ello. Y además, durante este periodo suele acentuarse su sensibilidad a algunas de
las sustancias antes mencionadas, tales como el cobre o los nitratos.

Muda de Neocaridina heteropoda.
En ambos casos, si el agua disponible es demasiado blanda para su mantenimiento, y teniendo en cuenta los requerimientos de sus compañeros de acuarios, se puede introducir en el acuario una piedra caliza o algunas conchas trituradas, proporcionando así una fuente continua de carbonatos al agua. En muchos casos, se usa también un hueso de sepia, que troceado puede introducirse en el filtro para que la corriente de agua vaya disolviéndolo.
Algunos invertebrados requieren acuarios tapados, tal es el caso del caracol manzana, ya que las hembras desovan fuera del agua, y pueden errar el camino y caer fuera del acuario, con el peligro de dañar su concha en la caída. Riesgo que corren casi todos los caracoles, ya que la mayoría suelen aventurarse en ocasiones fuera del agua.
Otro ejemplo es el cangrejito Sesarma bidens, con el que se debe cuidar que no exista espacio alguno por el que pueda salir del acuario, ya que es propenso a las fugas. Puede trepar sin problemas por el cable del filtro, aprovechándolo para salir del agua e incluso del acuario. Además, en el caso de los crustáceos, el acuario debe contar con escondites, ya que durante la muda y después de ella son más vulnerables y buscan refugio.
Alimentación
Respecto a la alimentación, aunque hay una parte de ellos de que son herbívoros y se alimentan de algas (ej. Neritina natalensis) la mayoría son omnívoros, aceptando tanto la comida habitual que se le ofrece a los peces, pastillas de fondo, escamas, espirulina, etc...., como diferentes verduras, calabacín, pepino... Algunos son incluso carroñeros, y no dudarán en devorar un pez muerto (ej. Sesarma bidens).
Comentar que algunos caracoles tienen preferencia por las plantas y no se recomienda mantenerlos en acuarios plantados. Entre estos están Lymnaea stagnalis y algunos pertenecientes a la familia de los caracoles manzana como Marisa cornuarietis, Pomacea canaliculata y Pomacea lineata. Estos bellos caracoles pueden mantenerse en acuario no plantados, aportándoles siempre una alimentación basada en comida vegetal.

Una hummel y gran cantidad de melanoides disputándose la comida.
Comportamiento
Como ya he comentado, la mayoría son pacíficos, y pueden convivir perfectamente en un acuario comunitario.
Las gambas de especies pequeñas (menos de 3 cm) son totalmente inofensivas para otras especies de peces e invertebrados. Los caracoles, son incapaces de capturar peces o alevines sanos, incluso los más grandes, como los manzana, que quizás podrían comerse a un pez moribundo. Las almejas y mejillones de agua dulce no suponen ninguna amenaza, ya que se alimentan de microorganismos y partículas que filtran del agua.
Lo que sí hay que prestar atención a algunas especies de gambas que alcanzan gran tamaño y poseen pinzas bastante desarrolladas, como Macrobrachium lanchesteri, y que pueden depredar de noche sobre alevines y peces de pequeño tamaño.
Por otro lado, las gambas tipo langosta, de gran tamaño y fuertes pinzas, suelen ser incompatibles con peces incluso mayores que ellas, ya que pueden apresarlos y capturarlos como comida.
Generalmente no se recomienda tener varios machos de estas especies en el mismo acuario, ya que también pelean entre ellos con estas formidables armas y pueden arrancarse extremidades.
Reproducción
En lo que se refiere a la reproducción, cada una de las especies tiene sus particularidades, si bien cada destacar que mientras algunas requieren de un paso a aguas salobres para completar diferentes etapas larvarias, como por ejemplo Caridina multidentata (antes Caridina japónica) o Neritina natalensis, otras pueden desarrollarse totalmente en agua dulce, como Pomaceae bridgesii o Neocaridina heteropoda. Se ha de tener precaución con algunos caracoles, ya que pueden convertirse en una verdadera plaga en poco tiempo.
Acuarios específicos
Dedicados por completo a una especie, son ideales para la reproducción o para poder disfrutar más aún de alguna especie. La combinación más frecuente suele ser de una o dos especies de gambas (con cuidado de que éstas no hibriden entre sí) y uno o varios tipos de caracoles, son muy frecuentes los Planorbis corneus en algunas de sus variedades cromáticas, así como los melanoides.

Acuario de 12 l. habitado por gambas: Neocaridina heteropoda.

Acuario de 8 l. habitado por gambas: Neocaridina heteropoda y Caridina multidentata.

Acuario de 54 l. habitado por gambas: Neocaridina heteropoda, y caracoles:
Planorbis corneus variedad roja y Melanoides tuberculata.

Acuario de 40 l. habitado por caracoles:
Planorbis corneus variedad roja y , gambas: Neocaridina heteropoda.
Especies más comunes
MOLUSCOS
Los moluscos de agua dulce comprenden dos importantes grupos, que tienen como característica principal un cuerpo blando protegido por una concha dura de carbonato de calcio. En este grupo están los caracoles (que poseen una concha única) y las almejas y mejillones de agua dulce (que poseen dos valvas).
A medida que va creciendo el animalito, su concha crece con él, añadiendo más material duro al borde de su concha.
- Caracoles:
Además del popular caracol manzana, podemos encontrar a la venta otras especies de caracoles, unas beneficiosas y hermosas, y otras no tan beneficiosas, pero de igual belleza. Entre los caracoles beneficiosos por su labor de come-algas tenemos por ejemplo, el Asolene spixi, y otras especies más exóticas y delicadas como los Neritina y Vittina.
Por otro lado, existen también otros caracoles que debido a su dieta basada en plantas acuáticas, no son recomendables para mantener en un acuario plantado. Han de ser mantenidos en un acuario especial para ellos, sin descuidar el aporte vegetal en su dieta. Entre ellos se encuentran varios miembros de la familia de los caracoles manzana, como el hermoso Marisa cornuarietis (caracol cuerno de carnero gigante), el Pomacea canaliculata, P. lineata, P. paludosa y P. flagellata.

A la izquierda un ejemplar de Pomacea bridgesii, a la derecha Pomacea caniculata.
Cabe sin duda mencionar otros caracoles que habitan nuestros acuarios; se trata de los pequeños caracoles hermafroditas como Physa, Lymnaea, Melanoides, Planorbis y Gyraulus. Se suele tener la creencia de que estos pequeños caracoles son malos ya que devoran las plantas y se convierten en plagas, pero esto no es del todo cierto. Esto sería aplicable a los Lymnaea, pequeños caracolitos devora-plantas que, si se cuelan en nuestros acuarios, pueden llegar a suponer un desastre para las plantas. Para ello es del todo recomendable lavar bien las plantas que compremos o que nos regalen, y examinar detenidamente la presencia
de pequeños caracolitos o sus puestas (pequeñas masas gelatinosas transparentes adheridas a las hojas).

Physa sp. y
Lymnaea stagnalis.
Debido a la mala fama de los Lymnaea, otros pequeños caracolitos similares han sido considerados también perjudiciales, siendo por el contrario, beneficiosos. Caracoles como los Physa, Planorbis, Gyraulus y Melanoides son beneficiosos come-algas, que devoran algas verdes y marrones contribuyendo a mantenerlas a raya. También se alimentarán de restos de comida, peces muertos, limo, etc.
Sobre los Physa (P.marmorata y P.accuta), hay que comentar que si no hay absolutamente nada que comer, tratarán de alimentarse de las hojas más tiernas disponibles, que suelen ser las hojas de algunas plantas, como por ejemplo la H. Polysperma, que reciban menos luz en todo el conjunto o estén debilitadas por cualquier otra causa. Generalmente si las plantas están sanas, no las tocan porque sus rádulas no son capaces de rasparlas (morirán de hambre).
No cabe duda de que estos pequeños caracolitos hacen una labor beneficiosa, sin embargo, si la comida es abundante, se pueden convertir fácilmente en una plaga, y tan sólo harán falta dos caracoles, ya que son hermafroditas.
La clave para controlar su población está en no sobrealimentar, ya que los alimentos no consumidos son comida para los caracolitos, y si aumenta mucho su número, será suficiente con extraer varias decenas de ejemplares periódicamente, por ejemplo, manualmente (preferiblemente por la noche, que es cuando salen) o al sifonar.
Por otra parte, los Gyraulus y Physa son los que más rápido procrean; siendo los grandes y bonitos Planorbis corneus uno de los más fáciles de controlar.

Ejemplar joven de Planorbis corneus.
- Almejas y mejillones de agua dulce:
Dejando de lado a los caracoles, existen otros moluscos que podemos mantener en nuestros acuarios: las almejas de agua dulce.
Existen distintas especies, adaptadas a distintos hábitats, desde aguas relativamente frescas, ricas en oxígeno a aguas cargadas de sedimento y con bajas concentraciones de oxígeno. Se alimentan filtrando micropartículas de alimento, infusorios y microalgas del agua, por lo que su labor también puede ser considerada como beneficiosa.
Existen especies pequeñas, como la almeja asiática enana, Corbicula fluminea y otras mayores como los Unio pictorum y la Anodonta anatina, que puede alcanzar el tamaño de una mano.

Unio pictorum
Para el mantenimiento de estas almejas se recomienda agua bien oxigenada, niveles bajos de nitratos y temperaturas no superiores a los 25ºC, siendo ideales para acuarios de agua fría. Además se recomenda mantenerlas también en agua dura, al igual que los caracoles. Si el agua tiene niveles bajos de carbonatos, y mantenemos a la vez caracoles manzana con almejas grandes, los caracoles intentarán roer la concha de las almejas para utilizar sus carbonatos.
Las almejas pequeñas se depositan en el fondo del acuario, y las grandes es recomendable semienterrarlas hasta la mitad de la concha, con el sifón hacia arriba; de todas formas, es probable que nos encontremos nuestra almeja en un sitio diferente al que la dejamos, ya que ellas solas se moverán y cambiarán de sitio si no les gusta.
CRUSTÁCEOS:
Los crustáceos son un amplísimo grupo de invertebrados que tiene muchos representantes en agua dulce, y decenas de especies que pueden habitar nuestros acuarios.
A diferencia de los moluscos, no poseen una concha que los proteja, sino que tienen un esqueleto externo (exoesqueleto) mucho más sofisticado y articulado. Este exoesqueleto no crece a la vez que su cuerpo, así que para poder crecer lo mudan periódicamente, descartando el viejo y apareciendo bajo él uno nuevo, más amplio que el anterior. Los crustáceos mudan durante toda su vida, pero es más frecuentemente cuando son jóvenes, que es cuando más crecen.
En cuanto a sus características y su mantenimiento, los dividiremos en gambas y cangrejos o langostas.
- Gambas:
Consideramos gambas o camarones a aquellas especies de tamaño no superior a los 12 cm, generalmente de exoesqueleto no demasiado duro, y que normalmente no presentan un par de fuertes pinzas en sus extremidades anteriores.
Una de las especies más conocidas es Caridina multidentata (antes Caridina japónica). Esta especie, así como las gambas de menor tamaño (menos de 3 cm), son una excelente elección tanto para un acuario comunitario como para uno específico, teniendo en cuenta que se alimentan tanto de las algas que proliferan en el acuario como de los restos de comida, además de ser carroñeras. Se debe tener en cuenta que por su tamaño, sobre todo en el caso de los géneros Caridina y Neocaridina, no deben combinarse con peces que sean depredadores naturales de crustáceos.

Caridina multidentata.
Mientras que la reproducción de Caridina multidentata necesita de un paso de las larvas de agua dulce a agua salobre para que éstas completen su metamorfosis, otras especies como Neocaridina heteropoda o Caridina cf cantonensis puede ser reproducida en agua dulce. Este es sin duda otro de los atractivos de estos invertebrados.
Estas pequeñas gambitas son inofensivas para otros habitantes de acuario, y gracias a su pequeño tamaño, pueden mantenerse en acuarios menores.

Neocaridina heteropoda.
Este tipo de gambas se han convertido de un tiempo a esta parte, en uno de los invertebrados más buscados. Debido a la amplia variedad de especies que ya podemos encontrar disponibles, son muchos los que disponen incluso de varios gambarios dedicados a distintas especies. Además, casi continuamente aparecen en las tiendas nuevas especies poco conocidas.

A la izquierda
una Caridina cf cantonensis "Tiger" y a la derecha una Caridina cf. breviata "Hummel" ovada.
Hay que tener en cuenta que las gambas del género Macrobrachium (la más vendida como "gamba cristal" es Macrobrachium lanchesteri) alcanzan fácilmente los 8-10 cm, y con las pequeñas pinzas de sus largos brazos pueden cazar fácilmente de noche pequeños peces y alevines. Se recomiendan especialmente para acuarios con peces grandes, que podrían devorar a gambas de menor tamaño.
Existe, sin embargo, otra familia de gambas que se alejan un poco de esas características, ya que generalmente alcanzan gran tamaño y tienen exoesqueleto más duro, pero que no poseen el gran par de pinzas de cangrejos y langostas. Son las llamadas "gambas filtradoras", de los géneros Atyopsis y Atya, y a pesar de su tamaño (cercano a los 10 cm), son totalmente inofensivas para el resto de habitantes del acuario. No tienen pinzas, sino un par de abanicos plumosos modificados con los que filtran infusorios y partículas de comida con las que se alimentan.

Atyopsis moluccensis..
- Cangrejos y langostas:
Ambos se caracterizan por tener un par de grandes pinzas y un duro exoesqueleto a modo de coraza, si bien difieren en la forma.
Por un lado tenemos los de tipo cangrejo, un claro ejemplo es el Sesarma bidens o cangrejo de pinza roja, de comportamiento pacífico, puede convivir con peces a los que a pesar de sus pinzas, no hará daño alguno, a no ser que esté muy hambriento. Es muy importante que dispongan de una zona del acuario aérea para poder salir a tomar el aire.

Sesarma bidens.
Y por otro lado tendríamos a los cangrejo tipo langosta, que presentan un largo abdomen, exoesqueleto duro y poseen un par de grandes pinzas.
Existen 3 familias de cangrejos de río, Cambaridae, Astacidae y Parastacidae.
Sus requerimientos varían según la especie de la que se trate, aunque por norma general, los Astácidos requieren temperaturas por debajo de los 20 ºC y aguas muy oxigenadas, lo que les hace poco recomendables para un acuario. En referencia a las otras dos familias, depende de su procedencia, especies de cursos medios o bajos de los ríos suelen ser menos delicadas que aquellas procedentes de pequeños riachuelos.
Entre los más habituales en el mercado tenemos a los Procambarus (P. clarki, P. fallax, P. hallen, etc...) y a las langostas australianas del género Cherax (Ch. quadricarinatus, Ch. papuanus, Ch. Tenuimanus, etc ...). Deben mantenerse en acuarios de aguas duras, y con peces de talla media o grande.

Cherax quadricarinatus
Cabe mencionar también a los Cambarellus, pequeños cangrejos-langosta que no sobrepasan los 2 cms., lo que hace que sean especialmente adecuados en el caso de acuarios con peces de pequeño tamaño.
De especial importancia es asegurarnos de que la especie que vamos a adquirir es realmente dulceacuícola, ya que en algunos casos se ponen a la venta especies que no lo son. Existen por ejemplo algunos caracoles del género Cardiosoma y Gecarcinus, que viven en tierra, y aprovechan los charcos de lluvia para bañarse, pero en ningún caso son animales acuáticos.
Otra de las especie que se puede encontrar a la venta como dulceacuícula, son los cangrejos del género Uca, en su hábitat viven en zonas de intermareal, por lo que además de preferir aguas salobres o saladas, necesitarían de un acuaterrario en vez de un acuario. Mantenerlas en un acuario de agua dulce hará que no pasen de los 5 ó 6 meses de vida.
Texto: Vicky
Fotos: Atlas Dr.Pez, Elena C., Alexsm y Vicky Vilchez.
Dr. Pez © Jesús Salas y Carlos Garrido, 1997-2007. España

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