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A la hora de montar un acuario
muchas son las decisiones a las que el neófito debe enfrentarse. Cuestiones relativas al montaje de la urna,
potencia del filtro, orden de las cargas, iluminación, calefacción, son aspectos técnicos que pueden resolverse
de forma sencilla, investigando las fuentes adecuadas. Pero cuando llega el delicado momento de poblar el acuario,
es frecuente que ocurran una serie de confusiones imposibles de resolver con un método estricto e infalible, dada la infinidad de
combinaciones posibles, de entre las cientos de especies susceptibles de cohabitar en un acuario comunitario.
Un centímetro de pez por litro de agua:
Esta regla puede rastrearse por infinidad de páginas web de acuariofilia de habla hispana, incluso en libros de reciente edición. Resulta por tanto imposible averiguar a ciencia cierta si se trata de una regla originalmente formulada con un mínimo de estudio científico de base, pero todos los nuevos acuariófilos, casi sin excepción, comienzan la andadura del montaje de un nuevo acuario basándose en esa supuesta norma, transmitida por los foros (aunque la tendencia actual es a desmentirla), o mediante el boca a boca (amigos, tenderos, etc…)
¿En que consiste la regla? El enunciado lo dice todo, se trata de calcular un centímetro de pez por litro de agua. A esta regla general le sigue un matiz también bastante conocido, se debe considerar el tamaño del pez adulto sin contar la cola. Aún así, esta regla que podría ser útil como método intuitivo en determinados casos (lo cual veremos más adelante), tiene infinidad de excepciones que obligan a descartarla casi como leyenda urbana.
La tan famosa regla del centímetro de pez, en teoría pretende atender a la vez a la capacidad de carga orgánica de un acuario y al espacio físico mínimo que requiere dicho pez, pero son más las excepciones que se presentan a la regla de las que consigue cubrir.
- La carga orgánica:
En un medio acuático cerrado como un acuario existe un tope de carga biológica, variable en función del volumen de agua y de las prestaciones del sistema de filtrado. El techo de carga biológica se alcanza cuando los niveles de nitratos alcanzan la cota de 20 ppm, concentración que puede empezar a causar desequilibrios en los habitantes del acuario, y es el momento de rebajarla con un cambio parcial de agua. La existencia de nitratos y otros compuestos nitrogenados son producto del metabolismo de los seres acuáticos, a través de las branquias se excreta el 80% de los residuos nitrogenados. Por tanto, es vital considerar la superficie branquial del pez más que su tamaño en centímetros, ya que dependiendo de sus fisonomía esta puede ser muy variable; por ejemplo, un Crossocheilus siamensis (come-algas siamés) de 14 cm no tiene la misma superficie branquial que un escalar de la misma "talla", tampoco su frecuencia respiratoria ni la cantidad de residuos sólidos excretados por ambas especies es la misma, como sucede también en el caso de peces omnívoros y peces herbívoros, caso de los carassius, que excretan una cantidad de residuo orgánico sólido difícil de conciliar con el filtro más potente.

- El espacio mínimo requerido:
De nuevo nos encontramos con numerosas excepciones dependiendo de cada especie, y volvemos a insistir en la fisonomía de cada pez. No es lo mismo el espacio vital requerido por un pez fusiforme que uno comprimido lateralmente, por un pez de nado rápido que uno asociado al suelo y las superficies. Aunque un neón teóricamente y siempre en función de la famosa norma sólo requiera uno o dos litros de agua para ser mantenido, en ningún caso puede alojarse en un recipiente de dicha capacidad (en el hipotético caso de poder habilitar en tal recipiente un sistema de filtrado y calefacción eficaz): al tratarse de una especie de hábitos gregarios y nado rápido y nervioso, tanto neones como cualquier otra especie de características similares no deberían ser alojados en acuarios de mínimo 60 cm de largo.

¿Cuáles deben ser las normas a seguir para poblar un acuario? ¿Y cuando es válida la norma de un centímetro de pez?
Para planificar correctamente la población de un acuario (y no hay dos acuarios cuya planificación funcione siempre de la misma manera), lo primero es estudiar con detenimiento las necesidades de cada especie, y a partir de ahí se pueden organizar una serie de pautas a seguir, que deben tomarse más como orientaciones que como normas. En último caso debe ser siempre la observación del bienestar de nuestros animales y el control sobre el nivel de nitratos los que tengan la última palabra sobre nuestras decisiones. Los siguientes casos se presentan como un esbozo orientativo, para dar una idea de cómo puede ser la planificación de los tipos de acuarios más recurrentes.
- Acuario amazónico: compuesto generalmente por cardúmenes de tetras, ciprínidos de mediana envergadura y grandes cíclidos, en atención a los primeros se deben considerar espacios de tamaño no inferior a 80 cm de largo, para permitir espacio de nado. La cuestión del volumen necesario para los últimos la tratamos al final, junto con los carassius.
Un ejemplo práctico:
Acuario de 140 litros (100*35*40)
20 cardenales
8 corydoras
Pareja de escalares
1 Crossocheilus siamensis
- Acuario comunitario de vivíparos y ciprínidos afines:lo ideal sería partir de volúmenes de agua de más de 40 litros. En este caso se trata de especies fusiformes de pequeña envergadura, por lo que podría tomarse la pauta de centímetro/litro como guía orientativa, pero previendo un aumento de la población como fruto de la alta tasa de natalidad de estas especies.
Un ejemplo práctico:
Acuario de 40 litros: (50*30*25)
6 guppys
4 cebritas
2 molly velo
- Acuario comunitario asiático: compuesto por laberíntidos y cardúmenes variables de ciprínidos de mediana y pequeña envergadura. Se deben considerar volúmenes de agua no inferiores a 50 litros, superior en el caso de grandes laberíntidos como gouramis, y regulando el número de ejemplares en función de su agresividad.
Un ejemplo práctico:
Acuario de 50 litros (50*30*35)
Pareja de colisas
6 arlequines
4 khulis
2 caracoles manzana
- Acuarios para cíclidos africanos, grandes cíclidos americanos y especies similares por tamaño o agresividad: Es conveniente partir de grandes volúmenes de agua, por encima de los 200 litros, y en ningún caso se puede aplicar la norma del cm/litro. Este tipo de acuarios es conveniente poblarlos de manera específica atendiendo a las costumbres y nivel de agresividad de cada especie, y no son aptos para neófitos.
- Acuarios de agua fría: Como en el caso de discos y escalares, se hace necesario un estudio de espacios ligeramente diferente. La población se asemejaría al caso del acuario comunitario amazónico:
Un ejemplo práctico:
Acuario de 120 litros (80*40*40)
Pareja de orandas
10 barbos cereza
2 lochas del tiempo
4 caracoles manzana
- Discos, escalares, carassius, y otras especies no fusiformes de gran envergadura: En el caso de estas especies, en atención a su tamaño y por tanto necesidad de espacio vital y carga orgánica que supone, es necesario dedicar un volumen de agua considerable a cada ejemplar. La pauta más corriente a seguir es la siguiente:
Discos: mínimo 40-50 litros/ejemplar
Escalares: mínimo 30-40 litros ejemplar.
Carassius: 30-40 litros ejemplares de cuerpo redondo, 50 litros ejemplares de cuerpo alargado.
Y volvemos a puntualizar que hay que partir de un tamaño mínimo de acuario. Un disco, por poner como ejemplo, cuyo tamaño adulto bien desarrollado puede alcanzar los 18 cm como medida óptima, a pesar de otorgarle los 50 litros requeridos, es obvio que no puede ser mantenido en un acuario de 50 litros, por espacio (es una verdadera prisión), por comportamiento (ninguna de estas especies son susceptibles de ser mantenidas en solitario, especialmente discos y escalares) y por carga orgánica.

De igual manera, disponiendo de un acuario de 200 litros, no es posible alojar en él a cuatro discos de las mismas dimensiones, a pesar de contar con 50 litros de agua para cada uno. El sentido común y la práctica de cientos de aficionados recomiendan destinar un volumen de agua adicional al margen de lo que necesita cada pez, en lugar de tomar la regla a rajatabla.

Resumiendo. A la hora de poblar un acuario…
Tener en cuenta los hábitos de cada especie: mínimo de ejemplares en especies gregarias, especies que requieren de una pareja o harén, hábitos natatorios, agresividad.
Otorgar un espacio mínimo de acuario: a mayor volumen de agua, más estabilidad.
Controlar los niveles de nitrato. Son los mejores indicadores de una superpoblación, si suben con demasiada rapidez. Un sistema de filtrado efectivo y una buena proporción de plantas naturales ayudan a mantener el equilibrio en caso de acuarios ligeramente superpoblados.
Observar comportamientos. Siempre serán nuestros animales los que nos digan si se encuentran cómodos o no, a través de su salud y su comportamiento.
Y sobre la famosa regla del centímetro/litro: debemos recordar que se trata de un método más intuitivo que científico, y que antes de aplicarla debemos tener en cuenta las recomendaciones antes mencionadas. En cualquier instancia, es mejor atender al consejo de fuentes fiables, como fichas, artículos específicos, o los consejos que diariamente se intercambian en el Panel de Mensajes, donde podemos recurrir a la experiencia de cientos de acuariófilos que ya pasaron por la difícil tesitura de poblar un acuario por primera vez.
Texto: Ei.bi.bi
Ilustraciones: Coilette
Dr. Pez © Jesús Salas y Carlos Garrido, 1997-2007. España

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