Por Vanmar y Sesé.

 

 

¿Me deja ver su acreditación?

No te sorprendas si en un futuro no tan lejano, cuando te acerques a comprar un Cometa para tu acuario, el dependiente de la tienda te hace esta pregunta antes de atenderte. Sobre todo si estás comprando en Suiza.

Y es que este país centroeuropeo de altas cumbres nevadas además de ofrecer ingeniosos relojes de cuco, sabrosas fondues y exquisitos chocolates, apunta a convertirse en el país más dignificado del mundo con la puesta en marcha de una ley que pretende garantizar unos derechos mínimos para los animales en general y muy especialmente para las mascotas, decretando, por ejemplo, que los goldfish deben ser protegidos contra abusos físicos y psíquicos.

Cometa Sarassa -Vanmar

 

Desde cobayas a periquitos, pasando por nuestros peces de acuario, cualquier animal de compañía clasificado como miembro de una especie gregaria se considerará que está siendo víctima de malos tratos, y su dueño podría ser juzgado en consecuencia, si no cohabita o al menos se le proporciona contactos frecuentes, con otros de su misma clase. Bajo la nueva ley, tener un único hámster o un "boina roja" solitario sería un delito. Los suizos, uno de los pueblos más educados del planeta, van camino de serlo aún más porque la nueva ley también regula la necesidad de estar calificado para tener perro, asistir a clases de compasión para los pescadores de río y garantizar que los caballos deberán ir siempre en parejas, entre otras muchas medidas.

Continuando con los peces que mantenemos en casa y que han sido considerados todos ellos como "animales sociales", la nueva regulación suiza también estipula que los acuarios no pueden ser transparentes por los cuatro lados y que los propietarios deben asegurar el mantenimiento de los ciclos naturales de luz en su interior, recreando adecuadamente el día y la noche. Por supuesto, bajo esta legislación están absolutamente prohibidas las peceras de bola.

El creador de la utopía animal es el Parlamento Federal Suizo, Bundesrat, que adoptó a principios de mayo esta ley que amplía a animales de cuatro patas (o varios pares de aletas, en nuestro caso) derechos que habitualmente estaban reservados para algunos seres de sólo dos. La ley, que entrará en vigor el día 1 de septiembre, es particularmente estricta con perros y obliga a sus futuros dueños a pagar y aprobar un curso completo en dos fases: una primera teórica sobre sus necesidades y deseos (los del can, no los del propietario) y otra práctica sobre como pasear al animal y reaccionar ante las diversas situaciones que pueden suceder durante este proceso. Los programas de los cursos aún no están totalmente fijados, pero se espera que consten de cinco sesiones teóricas y al menos otras cinco sesiones prácticas sobre el terreno. No se dice nada sobre si el alumno llevará una L en la espada mientras practica los paseos.

Pero no sólo por las mascotas se preocupa la ley. Los aficionados a la pesca tendrán que completar un curso sobre captura de peces de forma "humanitaria" para evitarles sufrimientos y los granjeros ya no podrán tener atados caballos, ovejas o cabras, ni mantener cerdos o vacas en recintos con suelos duros. Se llega al punto de regular incluso el mantenimiento de rinocerontes, no vaya a ser que algún suizo tenga la ocurrencia de regalárselo a sus hijos como animal doméstico y no sepa cómo atenderlo.

Los grupos pro derechos de animales han acogido la ley con entusiasmo, mientras que sectores críticos con la medida manifiestan que supondrá costes adicionales para comercios y aficionados, además de señalar la imposibilidad de controlar su cumplimiento. Otros acusan al gobierno de preocuparse más por las necesidades de los peces de agua fría que de regular correctamente el mantenimiento de perros peligrosos y los granjeros aseguran que los gastos que les supone adecuarse a la nueva ley no les permitirá competir en igualdad con otros mercados.

Doris Leuthard, ministra de economía suiza, aseguró a los propietarios de mascotas que las autoridades no van a ir visitando los hogares para vigilar el cumplimiento de la ley, aunque en casos extremos la policía tendrá potestad para ello, pero cuentan con que los resultados positivos del entrenamiento y la respuesta de una población mejor informada haga innecesario el control. No se pretende un estado de vigilancia, manifestó y añadió que en una época en la que los consumidores están preocupados por la salud de los animales, los granjeros podrán beneficiarse de la nueva ley.

Para difundir los beneficios de la ley, el gobierno suizo ha creado una web donde explican a los dueños de mascotas lo que se espera de ellos. Y una advertencia para los que se aburren de sus peces: tirarlos por el desagüe ya no sólo es una crueldad, a partir del uno de septiembre también ilegal, al menos en Suiza.

Iluminación en un bar - Thomas Canet

 

La ley ofrece aspectos positivos, es innegable y que estén prohibidas las horribles peceras de bola con sus tremendos usos decorativos es un buen ejemplo, pero no deja de preocupar hasta donde se pueden llevar la carrera de la ética. Sabiendo que la constitución suiza demanda respeto por la dignidad de la vida, incluyendo animales y plantas, asusta enterarse que ya se están preparando propuestas de ley donde podemos encontrar frases como esta: "la decapitación de flores salvajes en las cunetas, sin razones evidentes para ello, es esencialmente un crimen". Como sigan así, ya mismo vemos al parlamente suizo discutir una ley protegiendo las necesidades y dignidad de bacterias y virus.

Nuestra obligación como seres racionales es tratar a nuestros animales con el debido cuidado, pero no otorgarles derechos legales de los que nunca serán conscientes.

 

Texto: Sesé y Vanmar.

Fotos: Vanmar y Thomas Canet.


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