Por Vanmar y Sesé.

 

Vivíparos hace 380 millones de años

 

A pesar de los años transcurridos desde el descubrimiento del primer fósil de dinosaurio, los investigadores nunca dejan de sorprendernos. Recientemente, la expedición del Museo Victoria, dirigida por el doctor John Long, ha hallado en la formación Gogo australiana un fósil de placodermo con un embrión intrauterino y su cordón umbilical en su interior.

Es, sin duda, la mamá más vieja de cualquier especie jamás encontrada y no sólo pertenece a un nuevo género y especie, sino que nos ofrece el primer caso conocido de vivíparismo en el reino animal.

 

Fósil de Placodermo y su embrión.

Imagen: Lucinda Gibson

Fuente: Museo Victoria

 

El Gogo, una formación rocosa del devónico tardío y encuadrada en el Noroeste de Australia, tiene aproximadamente 380 millones de años y en ella ya han sido descubiertos algunos de los fósiles más interesantes para interpretar la historia de la evolución. Este último hallazgo sitúa a los placodermos al mismo nivel reproductivo que los tiburones y rayas de la actualidad, siendo los primeros vertebrados con fertilización interna en las hembras.

El fósil, llamado Materpiscis attenboroughi (Mamá pez) en honor a Sir David Attenborough, quien fue el primero en llamar la atención sobre la importancia de los yacimientos de la zona Gogo con sus series Life on Earth, rodadas en 1979. El doctor Attenborough manifestó su asombro por la noticia y declaró sentirse extremamente halagado al conocer que daban su nombre a un ejemplar tan asombroso.

Mamá pez, ha sido encontrada dentro de una roca, lo que permite extraer los huesos en tres dimensiones en perfecto estado, a través de un costoso proceso que disuelve la roca y que dura más de tres meses. Además del embrión y su cordón umbilical, se han hallado restos cristalizados del saco vitelino.

"Ciertamente, nos encontramos ante uno de los más extraordinarios fósiles jamás encontrado y ha cambiado nuestra concepción de la evolución de los vertebrados", comentó John Long, jefe de la expedición. Junto a sus colegas, el doctor Long se mostraba particularmente sorprendido por encontrar un sistema reproductivo así de sofisticado tan al principio de la cadena evolutiva.

"La primera vez que vi el embrión en el interior de mamá pez, me quedé con la boca abierta. En silencio, totalmente aturdido. Me dí cuenta que en mis manos estaba el más antiguo embrión de vertebrado jamás encontrado".

Además, el descubrimiento en el interior del vientre materno de embrión y cordón umbilical, también representa el primer ejemplo de fertilización interna, es decir, sexo por copulación. Al igual que los tiburones, esta especie poseía un par de elementos óseos con los que el macho sujetaba a la hembra mientras la fertilizaba. "No sólo dispersando esperma en el agua, sino practicando sexo que podía ser divertido, al menos para los machos", comentó Long.

"Este descubrimiento nos demuestra que el nacimiento vivo ocurría simultáneamente a la puesta de huevos y que ambos mecanismos reproductores evolucionaron a la vez, no secuencialmente como se creía hasta ahora", explicó la doctora Kate Trinajstic, coautora del descubrimiento con Long.

El estudio sin precedentes, a través de un apurado escáner en la Universidad Nacional Australiana en Camberra, ha permitido a los científicos realizar una simulación perfecta en 3D.

Placodermo y su cría.

Fuente: Museo Victoria.

 

De unos 23 centímetros de largo y vistiendo una armadura plateada ósea, al estilo de los tiburones y sin especies cercanas en la actualidad, Mamá Pez pertenece al extinto grupo de vertebrados denominado Placodermus, también conocidos como Dinosaurios de los mares, que reinaron durante el Paleozoico medio, entre 420 y 350 millones de años antes de nuestra era.

¿Quién no ha visto un grupo de machos de cualquier especie vivípara "cortejar" a una hembra? Observar como el vientre de ésta se va ensanchando y descubrir un día una nube de minúsculos alevines vivos que recorren alegres nuestro acuario. Asombra pensar que esto ya ocurría hace 380 millones de años.

 

Texto: Sesé y Vanmar.

Fotos: Museo Victoria.


Dr. Pez © Jesús Salas y Carlos Garrido, 1997-2007. España